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Archive for 31 diciembre 2006

30-Diciembre-2006    José Ignacio Calleja

    Los detalles del atentado de Barajas están en otros medios. Los interrogantes se irán aclarando. El predidente del Gobirno hablará esta tarde. Pero ya ofrecemos esta reflexión ética y cristiana de uno de nuestros colaboradores.

Llegó lo que más temíamos. Volvió el coche bomba a nuestras vidas y, con él, el miedo, el terror y las víctimas. Parece que ha sido ETA. Previsiblemente, ha sido ETA. Perfectamente, podría ser ETA. Hoy o mañana, va a ser ETA. La gente lo piensa y te lo dice por todos lados.Hay muchas teorías detrás de esta intuición de la gente. Hay muchas responsabilidades en el temido y esperado fracaso de este proceso de paz. A mí me enseñaron que, en ética, decir que “todos somos responsables de todo”, es no decir nada; más aún, es manipular la realidad para encubrir a los más irresponsables.

Los más irresponsables en este proceso de paz son ETA y la gente que los representa políticamente; y les apoya, disculpa, explica o comprende. Hace mucho tiempo que lo tengo más claro que el agua. Si alguien no puede entender que cada ciudadano vasco tiene, ¡es!, una opinión y un voto igual de valiosos, viva donde viva, piense como piense, y se identifique nacionalmente con lo que se identifique, ese ciudadano no sabe vivir en democracia. Aunque lleve una vida con apariencia de tal, no sabe vivir en democracia. Otros, más racistas que él, tomarán las armas en su nombre y se cargarán a sus adversarios políticos. Éste es nuestro problema principal; por él, la normalización, “el vivir conforme a norma compartida entre quienes somos legítimamente distintos”, está costando tanto.

Luego vienen las disculpas. Algunas, legítimas, que tienen que ver con una justicia más punitiva que recuperadora. Pero, todas ellas, todas, absolutamente injustas cuando se utilizan para desarrollar posiciones políticas totalitarias, con la forma de comando y coche bomba, o con la forma de silencio ante la violencia, mientras mi causa, mi posición social, mi territorio, mi cultura y mi aspiración nacional, vayan salvándose o hasta se fortalezcan.

Seguramente, no deberíamos escribir textos cuando estamos indignados, pero éticamente, o somos capaces de competir por lo que creemos nuestro, desde la no violencia política, o nos convertimos en lobos más o menos disfrazados de corderos. Pero, así, no somos ciudadanos vascos dignos de confianza, ni en ETA, ni en sus alrededores.

José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

Profesor de Moral Social Cristiana

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El credo del cardenal Ruini

ALBERT Garrido, ha publicado en El Períodico de Barcelona esta dura reflexión a la actuación del cardenal Ruini en Italia.

Es una buena costumbre respetar al creyente con independencia de aquello que cree. El creyente es un ciudadano entre ciudadanos; sus creencias, una mezcla de herencia cultural y convicciones personales que no ha todo el mundo cuadran. Claro que cuando aparece el cardenal Camillo Ruini, vicario de Roma, y le niega funeral católico a Piergiorgio Welby porque decidió poner fin a sus días después de años de penosa postración, incluso el antedicho principio es muy difícil de aplicar. Visto Ruini de cerca en su parroquia de San Juan de Letrán, parece hombre reflexivo, aunque no exento de altivez, pero después de impedir que se celebre un oficio religioso en memoria de su feligrés, se antoja justo lo contrario: un cura altivo poco dado a reflexionar.
Ruini ha zanjado el asunto con la misma propensión al fundamentalismo que los jueces que se empeñan en aplicar la ley en su más estricta literalidad, aunque vaya en ello remansar las aguas en Euskadi, o estos imanes que dan por buenos los preceptos coránicos del siglo VII para aplicarlos en el XXI. Ruini ha liquidado la cuestión con la insensibilidad habitual en los despachos del poder –en el cielo (es un decir) y en la tierra–, sin pararse a pensar qué pudo significar para Welby tomar la decisión que tomó. Y lo cierto es que no hace falta ser un apóstol de la eutanasia para comprender que alguien en situación extrema puede llegar a la conclusión de que el último capí- tulo se ha alargado demasiado. El teólogo heterodoxo Hans Küng ha escrito en Morir con dignidad: “Si Dios ha confiado la vida entera a la responsabilidad del ser humano, entonces esa responsabilidad ha de ejercerla también sobre la fase final de su vida”. Pues eso.

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Homilía del Papa en Nochebuena

“Dios ha cumplido su Palabra y la ha abreviado…”. La homilía del Papa en la Basílica Vaticana fue la siguiente: ‘¡Queridos hermanos y hermanas, acabamos de escuchar en el Evangelio lo que en la Noche santa los Ángeles dijeron a los pastores y que ahora la Iglesia nos proclama: « Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis una señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre » (Lc 2,11s.). Nada prodigioso, nada extraordinario, nada espectacular se les da como señal a los pastores. Verán solamente un niño envuelto en pañales que, como todos los niños, necesita los cuidados maternos; un niño que ha nacido en un establo y que no está acostado en una cuna, sino en un pesebre. La señal de Dios es el niño, su necesidad de ayuda y su pobreza. Sólo con el corazón los pastores podrán ver que en este niño se ha realizado la promesa del profeta Isaías que hemos escuchado en la primera lectura: « un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Lleva al hombro el principado> (Is 9,5). Tampoco a nosotros se nos ha dado una señal diferente. El ángel de Dios, a través del mensaje del Evangelio, nos invita también a encaminarnos con el corazón para ver al niño acostado en el pesebre.

‘La señal de Dios es la sencillez. La señal de Dios es el niño. La señal de Dios es que Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externas. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. Pide nuestro amor: por eso se hace niño. No quiere de nosotros más que nuestro amor, a través del cual aprendemos espontáneamente a entrar en sus sentimientos, en su pensamiento y en su voluntad: aprendamos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad de la renuncia que es parte esencial del amor. Dios se ha hecho pequeño para que nosotros pudiéramos comprenderlo, acogerlo, amarlo.

‘Los Padres de la Iglesia, en su traducción griega del antiguo Testamento, usaron unas palabras del profeta Isaías que también cita Pablo para mostrar cómo los nuevos caminos de Dios fueron preanunciados ya en el Antiguo Testamento. Allí se leía: « Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado» (Is 10,23; Rm 9,28). Los Padres lo interpretaron en un doble sentido. El Hijo mismo es la Palabra, el Logos; la Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. Dios nos enseña así a amar a los pequeños. A amar a los débiles. A respetar a los niños. El niño de Belén nos hace poner los ojos en todos los niños que sufren y son explotados en el mundo, tanto los nacidos como los no nacidos. En los niños convertidos en soldados y encaminados a un mundo de violencia; en los niños que tienen que mendigar; en los niños que sufren la miseria y el hambre; en los niños carentes de todo amor. En todos ellos, es el niño de Belén quien nos reclama; nos interpela el Dios que se ha hecho pequeño. En esta noche, oremos para que el resplandor del amor de Dios acaricie a todos estos niños, y pidamos a Dios que nos ayude a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que se respete la dignidad de los niños; que nazca para todos la luz del amor, que el hombre necesita más que las cosas materiales necesarias para vivir.

‘Con eso hemos llegado al segundo significado que los Padres han encontrado en la frase: « Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado ». A través de los tiempos, la Palabra que Dios nos comunica en los libros de la Sagrada Escritura se había hecho larga. Larga y complicada no sólo para la gente sencilla y analfabeta, sino más todavía para los conocedores de la Sagrada Escritura, para los eruditos que, como es notorio, se enredaban con los detalles y sus problemas sin conseguir prácticamente llegar a una visión de conjunto. Jesús ha « hecho breve » la Palabra, nos ha dejado ver de nuevo su más profunda sencillez y unidad. Todo lo que nos enseñan la Ley y los profetas se resume en esto: « Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo » (Mt 22,37-39). Esto es todo: la fe en su conjunto se reduce a este único acto de amor que incluye a Dios y a los hombres. Pero enseguida vuelven a surgir preguntas: ¿Cómo podemos amar a Dios con toda nuestra mente si apenas podemos encontrarlo con nuestra capacidad intelectual? ¿Cómo amarlo con todo nuestro corazón y nuestra alma si este corazón consigue sólo vislumbrarlo de lejos y siente tantas cosas contradictorias en el mundo que nos oscurecen su rostro? Llegados a este punto, confluyen los dos modos en los cuales Dios ha “hecho breve” su Palabra. Él ya no está lejos. No es desconocido. No es inaccesible a nuestro corazón. Se ha hecho niño por nosotros y así ha disipado toda ambigüedad. Se ha hecho nuestro prójimo, restableciendo también de este modo la imagen del hombre que a menudo se nos presenta tan poco atrayente. Dios se ha hecho don por nosotros. Se ha dado a sí mismo. Por nosotros asume el tiempo. Él, el Eterno que está por encima del tiempo, ha asumido el tiempo, ha tomado consigo nuestro tiempo.

‘Navidad se ha convertido en la fiesta de los regalos para imitar a Dios que se ha dado a sí mismo. ¡Dejemos que esto haga mella en nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente! Entre tantos regalos que compramos y recibimos no olvidemos el verdadero regalo: darnos mutuamente algo de nosotros mismos. Darnos mutuamente nuestro tiempo. Abrir nuestro tiempo a Dios. Así la agitación se apacigua. Así nace la alegría, surge la fiesta. Y en las comidas de estos días de fiesta recordemos la palabra del Señor: « Cuando des una comida o una cena, no invites a quienes corresponderán invitándote, sino a los que nadie invita ni pueden invitarte (cf. Lc 14,12-14). Precisamente, esto significa también: Cuando tú haces regalos en Navidad, no has de regalar algo sólo a quienes, a su vez, te regalan, sino también a los que nadie hace regalos ni pueden darte nada a cambio. Así ha actuado Dios mismo: Él nos invita a su banquete de bodas al que no podemos corresponder, sino que sólo podemos aceptar con alegría. ¡Imitémoslo! Amemos a Dios y, por Él, también al hombre, para redescubrir después de un modo nuevo a Dios a través de los hombres.

‘Finalmente, se manifiesta un tercer significado de la afirmación sobre la Palabra hecha « breve » y « pequeña». A los pastores se les dijo que encontrarían al niño en un pesebre para animales, cuyo cobijo normal es el establo. Leyendo a Isaías (1,3), los Padres han deducido que en el pesebre de Belén había un buey y una mula. E interpretaron el texto en el sentido de que estos serían un símbolo de los judíos y de los paganos –por lo tanto, de la humanidad entera–, los cuales precisan de un salvador, cada uno a su modo: del Dios que se ha hecho niño. Para vivir, el hombre necesita pan, fruto de la tierra y de su trabajo. Pero no sólo vive de pan. Necesita sustento para su alma: necesita un sentido que llene su vida. Así, para los Padres, el pesebre de los animales se ha convertido en el símbolo del altar sobre el que está el Pan que es el propio Cristo: la verdadera comida para nuestros corazones. Y vemos una vez más cómo Él se hizo pequeño: en la humilde apariencia de la hostia, de un pedacito de pan, Él se da a sí mismo.

‘De todo eso habla la señal que les fue dada a los pastores y que se nos da a nosotros: el niño que se nos ha dado; el niño en el cual Dios se ha hecho pequeño por nosotros. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de mirar esta noche el pesebre con la sencillez de los pastores para recibir así la alegría con la que ellos tornaron a casa (cf. Lc 2,20). Roguémoslo que nos dé la humildad y la fe con la que san José miró al niño que María había concebido del Espíritu Santo. Pidamos que nos conceda mirarlo con el amor con el cual María lo contempló. Y pidamos que la luz que vieron los pastores también nos ilumine y se cumpla en todo el mundo lo que los ángeles cantaron en aquella noche: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor». ¡Amén!’

 

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Desbautizar la Navidad

Henri Tincq, publica en Le Monde, este interesante comentario sobre la navidad. Llama la a tención sobre la no defensa de nuestras convicciones. Os invito a leerlo con suma atención, estoy seguro que no os defraudará.

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¿Quién no se ha dado cuenta de la sustitución del idioma que, de año en el año, en las fachadas de los ayuntamientos y de los edificios públicos, transforma los deseos tradicionales de “Feliz Navidad” en “Felices fiestas de fin de año” o “Felices fiestas” simplemente? Esto no es simple fantasía semántica. El nombre de Navidad, que evoca el nacimiento del Cristo, acontecimiento fundador de la historia y de la fe cristianas, parece que se ha convertido en políticamente incorrecto en la sociedad multicultural de hoy, hasta el punto de obligar a no pronunciarlo. Más que en Francia, la referencia al 25 de diciembre, en los Estados Unidos, en Inglaterra, en España, en Alemania, se toman iniciativas contra una exhibición demasiado fuerte de la fiesta de Navidad, para no a arriesgarse a herir la sensibilidad de los creyentes de las otras religiones. En Inglaterra especialmente, ha estallado una “guerra de Navidad”, como escribe la prensa. Los símbolos de la fiesta que tienen una conexión con el rito cristiano (el belén) o que no tienen ninguna (el abeto), desaparecen poco a pocos del paisaje. Según The Sun, en más de tres cuartos de las oficinas londinenses, las decoraciones de Navidad habrían sido desaconsejadas e incluso prohibidas. En el ayuntamiento de Luton, Navidad fue rebautizada “Luminous“. En Birmingham, el nombre fue reemplazado en los documentos administrativos por el de “Fiesta del invierno”. En los correos británicos, en los sellos de final de año, en lugar del portal, de la estrella o de los pastores y la visita de los tres reyes magos, se han impreso muñecos de nieve y renos.

Este “desbautizar” la Navidad no se hace no obstante sin la reacción de la población inglesa, cuyas asociaciones cristianas se rebelan a sí mismo contra “las derivas que corroen la fiesta cristiana más querida“. Y Mns John Sentamu, arzobispo de York, número dos de la iglesia anglicana, ha acusado a “los ateos y a los secularistas agresivos de querer barrer los símbolos cristianos de la vida pública” para crear esta “absurda posición”: procurar hacer creer que la fiesta de Navidad ofende a las otras tradiciones, especialmente la hindú o la musulmán, tan presentes en el suelo británico.

En España, en Zaragoza, un consejo escolar prohibió el recitación de poemas y villancicos de Navidad. Como en Gran Bretaña, se trata de no indisponer a los niños de las otras religiones. Este “anti-Navidad políticamente correcta” habría sido inspirado por un manifiesto del Partido socialista en el poder, según el cual “la laicidad es la sola garantía de la libertad y la igualdad”. Mns. Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo de Pamplona, se ha alzado contra “esta visión empobrecida y desfigurada que hace de la religión una actividad peligrosa o una fuente de intolerancia”.

En Múnich también, al corazón de la Baviera católica, donde el tradicional Weihnachtsmärkten (”mercado de Navidad”) son a menudo rebautizados, desde que el año 2000, como “Milleniummärkten“, la prensa hace notar que, en los vecindarios con una proporción fuerte de inmigrantes, las Weihnachstfesten (”fiestas de Navidad”) se hacen cada vez menos numerosos y más discretas. Italia misma no escapa esta onda de laicismo y, en Bolzano (Trento-Alto Adige), en una escuela infantil, los profesores decidieron este año para suprimir toda canción de Navidad.

En los Estados Unidos, la polémica es vivo. En Chicago, el ayuntamiento prohibió, en el mercado de Navidad de la ciudad, la difusión de anuncios de la película La Natividad. En Riverside, California, durante un espectáculo sobre hielo, una coral de niños que interpretaban canciones de Navidad fue interrumpida bajo el pretexto que la estrella invitada, Sasha Cohen, de confesión judía, medalla de plata en los juegos olímpicos de Turín en 2006, estaba actuando en el hielo. La patinadora no nada había pedido nada y se asombró de todo ello.

“Las escenas de la Natividad y las decoraciones de Navidad han llegado a ser tabúes en los Estados Unidos”, lamenta la asociación Consejo de Investigación de Familia. Bajo la presión de grupos cristianos, las cadenas de distribución han restaurado la “Feliz Navidad” en su comunicación promocional, pero en la Fundación por la Defensa de la alianza (ADF), otra asociación cristiana, movilizó a sus abogados para escribir a 11.500 directores de establecimientos escolares y recordarles que la Navidad cristiana sigue teniendo el derecho de la ciudad. “¡Es ridículo que los Americanos deben vacilar antes de saber si es conveniente decir “Feliz Navidad!”, afirmó un dirigente de la ADF. “La guerra de Navidad es una invención de personas amargadas que no acepta que América no se parece a la imagen que ellos tienen de ella”, replicó Leonard Steinhorn, profesor de la Universidad Americana de Washington. “Somos una sociedad plural, y es necesario que celebremos esta variedad”.

Indudablemente no hay que sobreestimar estos indicios de una voluntad de esconder los símbolos de una fiesta tan típicamente religiosa como la de Navidad, recuperada y desfigurada, desde hace mucho tiempo ante los ojos de los cristianos, a manos de la sociedad de consumo. Pero la pregunta sub-yacente sigue ahí bien presente, apareciendo en los debates de los últimos años sobre el lebar el velo islámico y sobre todos los otros signos religiosos, a la escuela especialmente. En el nombre del “convivir” en la sociedad multicultural de hoy, ¿el exponer símbolos, ritos, fiestas propias de una tradición religiosa debe ser considerado como inoportuno, por su tendencia a alentar los comunitarismos y los signos de crispación identitaria?

 

“En el nombre de lo políticamente correcto”

 

Es legítimo pensar que la expresión de “Felices fiestas” permita englobar el Hanoukka de los judíos, la Navidad de los cristianos, el Aïd el-kébir de los musulmanes eso, que este año cae el 31 de diciembre y las fiestas de fin de año. ¿Es necesario sin embargo esconder o desbautizar las fiestas religiosas consideradas como ostentatorias y que la secularización de la sociedad las reemplace por de otros ritos colectivos, como en Francia la Fiesta de la música, la Fiesta del patrimonio o la Noche blanca? ¿Es esta la mejor manera de darse cuenta de la pluralidad cultural y de alentar la tolerancia? “En el nombre de lo políticamente correcto, ¿será necesario un día cambiar el nombre a todas las ciudades que llevan el nombre de un santo y, en vez de la Navidad, regresar a la fiesta pagana del Sol?”, se pregunta el mismo Mns. Hippolyte Simon, arzobispo de Clermont-Ferrand, autor en 2001 de “La Francia pagana”.

Europa no es ya de cultura cristiana, si es alguna vez llegó a serlo completamente. Pero la ignorancia de su patrimonio histórico de valores, de referencias y de fiestas religiosas corre paralela a una práctica apaciguadora de laicidad y de diálogo entre las etnias, las culturas, las confesiones. Una laicidad culta pasa por el derecho de todo ciudadano a profesar sus convicciones, inclusive la religiosas, contribuyendo al mismo tiempo a la voluntad de querer-vivir juntos.

 

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Diálogo con Dios

 

Carta a Dios escrita por los niños

Yo pensaba que el naranja no pegaba con el lila hasta que vi un atardecer, cuando se ponía el sol, que hiciste el martes.
¡Fue espectacular!”
Eugenia

“¿De verdad que Tú querías que así fuera la jirafa o fue un accidente?”

En vez de permitir que las personas se mueran y tener que hacer otras nuevas, ¿por qué no te quedas con las que tienes ahora?”

“Fui a una boda y ellos se besaron dentro de la iglesia. ¿Hay algún problema con eso?”

“¿Quién dibuja las líneas alrededor de los países?”

“Por favor, mándame un pony.Yo nunca te pedí nada antes, Puedes comprobarlo.”

“Seguro que es muy difícil para Ti amar a todas las personas en el mundo.
En mi familia,
hay sólo cuatro personas y nunca lo logro…” Andrea

Niños……


Publicado por felipe tudela para Apuntes impertinentes el 12/24/2006 08:04:00 PM

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felicitación de navidad

 Navidad significa que Dios puso su casa de barro entre nosotros y se quedó a vivir , por lo que quizás, podamos encontrarlo.

¡¡¡¡¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!!!!!!!

Poned los altavoces y espero que os guste

https://cooperadores.files.wordpress.com/2006/12/correcaballito-felipe-tudela.ppt

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Se viene hablando mucho éstos días, y con razón, de la desaparición del sentido cristiano de la Navidad por parte del laicismo (quitar belenes y festivales de villancicos en los colegios, la decoración Navideña, etc).
Menos se habla del atentado contra el espíritu del pesebre de los belenes tipo “Corte Inglés”, que ven más rentable utilizar la imagen de la navidad tradicional para vender.

Pero de lo que no se suele hablar es de las típicas campañas navideñas de pseudo-solidaridad, ya sean telemaratones televisivos, campañas de apadrinamientos a precio de saldo, empresas que donan una migaja a los pobres por cada compra, rastrillos de baratijas sobrantes, etc, etc.

Salvando siempre la buena voluntad de las persoans que estén trabajado en esas cosas gratuítamente (que otras muchas no), hay que denunciar que ese tipo de falsa solidaridad limosnera (en el peor sentido de la palabra), que no va a las causas, que sólo vende barata la buena conciencia navideña, que no es más que una actualización de aquel insusltante “ponga un pobre a su mesa en Navidad”… hay que denunciar que TAMBIEN son un atentado y un insulto al pesebre, al Dios que se encarnó en los hombres, en los últimos (no les mandó un 0,7%), nació en un pesebre y así decidió cambiar la historia para siempre.

Aunque no nos lo parezca, la falsa solidaridad es tan insultante con la familia de Nazareth como lo son los belenes comerciales del “Corte Inglés” o los belenes en la basura de los laicistas sectarios.

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