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Archive for 4 mayo 2012

Mi encuentro con Don Bosco

Mi encuentro con Don Bosco se remonta a mis años como antigua alumna de este colegio Salesiano. Sin duda, se trata de un antes y un después. Esta familia Salesiana que aún conserva a profesores, hoy compañeros míos a los que el tiempo parece no haber pasado por ellos puesto que mantienen el ánimo, la profesionalidad y el afán por superarse día a día, recuerdan mi años de adolescencia. Ellos me enseñaron a conocer a Don Bosco. Este fue mi primer encuentro. Conocí su sueño (que señalaba el porvenir), sus tiempos calamitosos donde el hambre se apoderaba de los pueblos y dejaba morir a los mendigos y los años de hogar con Mamá Margarita , una persona que a su edad temprana, fue capaz de enfrentarse con firmeza y serenidad a los acontecimientos de la vida y siempre empleando frases como “acordaos de que Dios os ve” “qué de cosas bonitas ha hecho Dios por nosotros….” Y recordando que antes de empezar a trabajar, hay que ofrecer el trabajo a Dios.

También recuerdo que me hablaban de la sociedad de la alegría (Don Evaristo y Don Ramón sabían transmitir estos conocimientos de una manera especial)…un grupo de amigos de Don Bosco que al principio acudían a él con fines interesados, pero que finalmente acudían a él porque sí y que Don Bosco los acogió con un reglamento muy sencillo:
– Ninguna acción o conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
– Cumplir con los deberes escolares y religiosos.
– Estar siempre alegres….lema que Santo Domingo Savio (su alumno predilecto) lo utilizará para llegar a decir que la Santidad consiste en estar siempre alegres.
Y así fue mi encuentro con Don Bosco. Después de unos cuantos años, puedo decir que he tenido un reencuentro con él y que gracias a todo lo que en aquellos días aprendí de él, hoy puedo decirles a mis alumnos que actuar y dialogar con cariño y amor es mejor que las patadas y los golpes, que valoren la comida o el desayuno que papá o mamá les prepara diariamente y por supuesto que ofrezcamos el trabajo a Dios antes de ponernos manos a la obra; que valoren a sus amigos con sus cualidades y sus defectos, que recen en cualquier momento del día, que la familia es lo más importante y ….que estén siempre alegres.

Espero que esta semilla quede plasmada en ellos para que, algún día, ellos puedan contar su encuentro con Don Bosco.
Por mi parte, sigo conociéndolo y aprendiendo cosas nuevas de él como catequista, aspirante a cooperadora y profesora.

Ana Rienda

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