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Archive for 31 enero 2007

Enfoque De Santa Teresa sobre los grandes bienhechores de la humanidad.

  • Reflexión sobre la “energía interior” …….Ec Ep  debida a la acumulación de fe, esperanza y caridad.

 

 

 

Con el paso del tiempo la figura de San Juan Bosco, Don Bosco para sus niños, jóvenes y amigos, se agranda, como su obra, revistiéndose de nuevos matices al contemplarla desde una óptica mundial. “Su estatura crece y su voz profética aumenta de volumen. La suya no fue una palabra para unos decenios, sino un grito en la historia para todos los siglos”.

 

      Nos dejó escrito Santa Teresa de Jesús con su castizo gracejo: “En cuanto al  amor, ya saben que los que más han hecho por sus prójimos siempre han sido los grandes amadores de Dios, y  todo los demás es humo de pajas, que dura un momento, a manera de decir”.

 

      En estas palabras encontramos la clave de la extensa y plural obra de Don Bosco. Su inmensa energía interior provenía de una profunda y constante fe, de una viva esperanza y de su ardiente caridad pastoral, expresión de su amor a Dios.

 

            D. Bosco no pertenece en exclusiva a la Familia Salesiana, de la que es Fundador y Padre. Es patrimonio de la Iglesia y de la humanidad, modelo de educadores, amigo entrañable e incondicional de los jóvenes. No hay campo relacionado con ellos en el que él no se haya metido y en el que no tenga preciosas experiencias: oratorios, centros asistenciales, escuelas profesionales, colegios, clases de alfabetización, talleres ocupacionales,… en ambientes urbanos, suburbanos y rurales …soñados y hechos realidad en los cinco continentes. Jóvenes encarcelados, marginados, en paro, con problemas familiares, sin hogar. Teatro, excursiones, aire libre, ilusionismo, medios de comunicación social, publicaciones, catequesis, formación de líderes, pastoral vocacional.

 

            Sí, todos sabemos que este pobre cura de pueblo era una fábrica de vocaciones para diócesis y congregaciones -más de seis mil- y de jóvenes santos. No, no es que el corazón nos ciegue. Al revés, nos ayuda a ver mejor.

 

            La vida de D. Bosco es un encanto. Y un canto. Un canto a la fe y al amor, a la actividad fecunda, al ideal y al esfuerzo; al optimismo contagioso y al sistema educativo. Un canto a la vida y a María Auxiliadora, su Madre y Maestra.

 

            D. Bosco es el hombre de tantas realidades como sueños. ¡Y vaya si soñaba! Toda su vida fue un sueño de utopía. Vida y sueño crecían juntos, se alimentaban mutuamente, se confundían, a veces, haciéndose una misma cosa.

 

            Idealismo y realismo: las grandes cualidades del líder. Ideales muy altos para llegar y llevar muy lejos.

 

            La motivación pura, la esperanza activa, el sentido de la eficacia, el conocimiento de la psicología del joven y de la pedagogía de Dios, le hacían optimista y alegre. SANTO DE LA ALEGRIA. Pero en esa alegría se hizo continuamente el Calvario y la Cruz. ¿Os acordáis del entramado de rosas?

 

            Sí. El problema continuo de dar de comer a tantos hijos y los conflictos que éstos le creaban, zancadillas continuas de las autoridades civiles, incomprensiones y dificultades desde las eclesiásticas, divididas ante D. Bosco, pues unas lo mandaban al manicomio, otras al infierno y no pocas lo tenían por santo. Cruces y soledades que él mismo nos contó más de una vez.

 

            Como amar es arriesgar, también tuvo varios atentados. Su labor social estorbaba a muchos. ¿Queréis mayor prueba de eficacia?

 

            Y ERA SANTO DE LOS QUE TIENEN LA CUALIDAD DE NO PARECERLO. ¡Era tan humano! Tanta alegría, tanto ajetreo de vida, tantos jóvenes “raros” y delincuentes a su alrededor,… Hombre de conflictos, “signo de contradic­ción”, como Jesús. Y además, ¿Cuándo reza? ¿Qué solidez puede tener su vida espiritual?, preguntaban unos. ¿Cuándo no reza?, decían otros.

 

            Equilibrista en la cuerda, equilibrista en la vida: CONTEMPLATIVO EN LA ACCIÓN. No muchas prácticas; sí mucha vida interior. HUMANO Y SANTO.

 

            De ahora en adelante para ser santos tendrán que probar que son muy humanos. No es rebajar el listón. Además, así es como se entiende que D. Bosco sea campeón de hacer jóvenes santos, de ayudarles a descubrir a Jesús en sus vidas, siguiendo la doctrina de San Francisco de Sales.

 

            Educador de inquietudes y claras opciones sociales. Sin grandes teorías políticas, no se quedó quieto ni en Italia ni en el mundo. ¡Menudo político hubiera sido!: inteligente, relaciones fáciles, realista, imaginati­vo, práctico… Pero todo eso lo puso al servicio de los jóvenes. Les dio pan, trabajo, cultura, oficios, carreras,… Lo que algunos “redentores de la humanidad” creen como máximo. Y a eso él añadió esperanza, cariño, todas sus horas del día y de la noche, su persona entera. Y por ello fue puente y lazo de unión. Para él las personas son siempre antes que las ideas. Las ideas se pueden cambiar, disfrazar, relativizar, callar. Las personas siempre están ahí. No se les puede olvidar, ni manipular, ni relativizar ni anular.

 

            Don Bosco optó por Dios y por los jóvenes. Por Dios en los jóvenes y por los jóvenes en Dios, haciéndose SIGNO Y PORTADOR DEL AMOR DE DIOS A LOS JOVENES. Esta fue y es la clave de su sistema educativo.

 

            Encarnó a Cristo en versión juvenil. Y esto tiene sello de autenticidad perenne.

 

            Ante la impresionante y maravillosa personalidad de este hombre, regalado por Dios a la Iglesia, a la Humanidad y a los Jóvenes,  surge espontáneo el título del principio: “felicitación, alabanza y agradecimiento”.

           

                                                                       Juan Andrés Fuentes Amezcua. SDB

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A DON Bosco se le ha llamado con razón «el santo de la alegría». Cuando Pablo VI, el año 1975, regaló a la Iglesia su carta sobre la alegría, «Gaudete in Domino», nombró a San Juan Bosco como uno de los santos que mejor habían aprendido y comunicado el carisma de la alegría.

Ya en sus tiempos de estudiante en Chieri, hacia el 1832, fundó «la Sociedad de la Alegría» entre sus compañeros, mostrando su opción por buscar lo positivo en la vida y evitar toda tristeza («melancolía, fuera de la casa mía»).

Y esa fue una de las claves principales de su pedagogía con los niños y los jóvenes: la vida entendida como fiesta y la fe como felicidad. Por una parte, la música, el teatro, las excursiones, el deporte. Por otra, la alegría sobrenatural de la fe. En todo momento la alegría del existir, del poder trabajar, de la entrega a los demás, la alegría de la vida de cada día.

El optimismo, la confianza en Dios y en las personas, saber ver y gozarse de los valores que hay en este mundo, sin lamentarse continuamente, son los secretos de su pedagogía humana y religiosa. La alegría envuelve la vida de piedad y el estudio, abre a la esperanza y suscita energías para hacer el bien. En la famosa carta de 1884, desde Roma, lo que más echa de menos don Bosco, y recomienda que recuperen, es la alegría que antes reinaba en sus colegios, y que los impregnaba de serenidad y cercanía. Don Bosco, por el camino de la alegría, condujo a muchos jóvenes a cimas importantes de espiritualidad cristiana.

Domingo Savio, su discípulo predilecto, describiéndole a su amigo Gavio el programa de la vida del Oratorio de Valdocco, lo resumió en una frase: «Nosotros hacemos consistir la santidad en estar alegres». No es una frase ocurrente y superficial. La alegría, en la pedagogía de don Bosco, es fruto de la conjunción de valores muy profundos, humanos y cristianos a la vez: la conciencia de ser hijos de Dios, el cumplimiento del deber, la piedad eucarística y la devoción a la Virgen, la visión concreta y sencilla del camino de la santidad, los valores de las personas y de la vida.

Hay frases predilectas de don Bosco que nos revelan el secreto de su serenidad: la del Eclesiastés (3,12), que tenía como señal en su breviario: «No hay más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en la vida»; la de Santa Teresa de Jesús: «Nada te turbe, nada te espante», que fue el primer consejo a sus directores en los «recuerdos» de 1886; y la consigna que da a los suyos: «Haced el bien, estad alegres y dejad que canten los pájaros». Un pensador, F. Orestano, afirmó que «si san Francisco de Asís santificó la naturaleza y la pobreza, san Juan Bosco santificó el trabajo y la alegría».

Por eso, el buen humor, la risa, el rechazo de las actitudes sin naturalidad y de las distancias de respeto hacia el educador, aunque sea sacerdote o religioso, todo ello unido al optimismo de fondo, hace del clima educativo salesiano un clima de distensión donde se vive a gusto, y en el que uno se siente un poco como en su casa, y en el que se percibe que una libertad real es posible. Así se entiende que en la casa de don Bosco el juego, el teatro, la expresión corporal, la gimnasia, el canto, etc., tienen tanta importancia.

Es el cuerpo que expresa la alegría de vivir de la persona; esa alegría que se encuentra viviendo en un clima de confianza y de paz con Dios. Pues, para don Bosco, es en la medida en que uno está en paz como se encuentra en profunda paz consigo mismo y con los demás: todo esto parece muy ordinario hoy. Pero, ¿ha pasado también a los actos? ¿Habría tantos jóvenes buscando el calor artificial de las sectas o de ciertas comunidades informales, si hubieran encontrado en su familia, en su escuela, en la residencia de estudiantes, este clima de paz y de serenidad alegre que creaba don Bosco a su alrededor?

Es verdad que existen paces falsas que pueden desarmar a los jóvenes, pero la verdadera alegría, la que brota del encuentro profundo del otro con Dios, tiene siempre un papel desestabilizador. Hace sentir cuán falsas son las promesas de felicidad hechas por la publicidad de nuestra sociedad, esas promesas que nos hacen creer que la felicidad surgirá de la acumulación de los bienes, del dinero y de los objetos de consumo. La verdadera alegría, por el contrario, transmite deseos de cambiar algo; la verdadera alegría nos enseña que la felicidad brota de la relación y del encuentro con el otro. La verdadera alegría busca con quién comunicarse. Tal vez por eso, a poco más de cien años de la muerte de don Bosco, 16.913 salesianos, 15.308 salesianas, más cientos de miles de cooperadores, antiguos alumnos y simpatizantes de la llamada Familia Salesiana, esparcidos por el mundo, intentan transmitir el mensaje de su fundador.

¡Cómo entendió don Bosco la importancia que tiene, para los grupos juveniles, «la vida del patio». Con la iglesia y con las aulas es uno de los tres principales factores educativos; y es para la sicología del chico, como para las posibilidades formativas, un elemento indispensable. La vida del patio es el lugar clásico donde se revela la índole del jovencito, y donde se le puede estudiar para orientarlo. Saber educar en medio del recreo y con el recreo, es una especialidad de la tradición de don Bosco.

Él siempre quería la alegría, el movimiento, el ruido. «Désele al niño amplia libertad para correr, saltar, alborotar a su gusto», ha dejado escrito en sus páginas de oro. La alegría, el regocijo, es, en la casa de don Bosco, el undécimo mandamiento, y es un factor de primer orden en su pedagogía. No podía ver a los muchachos cabizbajos y enfurruñados: temía el ocio en los recreos; por eso no quería bancos en los patios de sus casas.

Don Bosco fascinaba a sus jóvenes sobre todo con sus juegos de mano, con su arte y con su maestría en el juego. Él era lo que conviene mucho a todo pedagogo, un «magíster ludi» de alta cualidad, y el juego era para él el elemento de la alegría. El método pedagógico que don Bosco desarrolló en los años de la fundación de su ciudad juvenil en Turín (1846) tenía que ser una pedagogía de la alegría.

Para concluir: una invitación a la alegría cristiana y salesiana. Es una herencia de corazón de la Virgen María en su Magnificat. Preciosa la que recibimos del evangelio de Jesús y del patrimonio de nuestros mayores en la Familia Salesiana. Vivir en alegría, porque nos sentimos amados por Dios, en su presencia, invadidos por la energía vital del Resucitado, llenos de su Buena Noticia, poseídos de su Espíritu, imitando la alegría de corazón de la Virgen María en su Magnificat.

Una alegría que, antes de ser pedagogía, es forma de vida y convicción de fe que brota del Evangelio y que luego, espontáneamente, se transmite a los demás, haciéndoles uno de los mejores regalos que se les puede hacer en este mundo de hoy: la alegría.

Higinio Martínez Crespo (Diario de León)

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padrenuestro

Padre nuestro del cielo,

 

He ahí la palabra válida. He aquí la buena nueva:

“Dios es Padre, Padre de la humanidad”.

 

Proclámese ese nombre tuyo.

 

Que se repita de monte en monte, de raza en raza,

de pueblo a pueblo, de viejos a niños:

“El nombre de Dios es Padre, bendito sea”.

 

Llegue tu reinado.

 

En el que no hay siervos. Sólo hermanos y amigos.

Y el que quiera ser maestro

que lave los pies de los que vienen cansados.

 

Realícese en la tierra tu designio.

 

El puente entre el cielo y la tierra es la palabra Padre.

Hijos del Padre, ese es el designio.

 

Danos hoy el pan de cada dia.

 

Una mesa, una hogaza, una jarra de vino.

Sólo queda el amor del Padre y del hermano.

 

Perdona nuestras ofensas,

 

Rompe la cadena del miedo que arrastramos.

 

Perdonamos a nuestros hermanos.

 

No queremos que nadie nos tema.

 

No nos dejes caer en la tentación

 

No queremos volver a los becerros de oro.

No queremos volver a la Ley que nos salve.

 

Y líbranos del mal.

 

Porque somos libres y caminantes.

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eucaristia3.jpg

¡Qué bien se está contigo, Señor, junto al Sagrario¡
¡Qué bien se está contigo, ¿por qué no vendré más?
Desde hace muchos años vengo a verte a diario,
y aquí te encuentro siempre, Amante solitario…
solo, pobre, escondido, pensando en mi quizás….

Tú no me dices nada ni yo te digo nada,
si ya lo sabes todo,¿qué te voy a decir?
Sabes todas mis penas, todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte con las manos vacías,
y que no tengo nada que te pueda servir.

Siempre que vengo a verte siempre te encuentro solo.
¿Será que nadie sabe, Señor qué estas aquí?
¡No sé¡ Pero sé en cambio que aunque nadie viniera,
aunque nadie te amara ni te lo agradeciera,
¡aquí estarías siempre esperando a mí¡

¿por qué no vendré más…? ¡Qué ciego estoy, qué ciego¡
Si sé por experiencia que cuando a Ti me llego,
siempre vuelvo cambiado, siempre salgo mejor…
¿A donde voy, Dios mío, cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre, si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado las puertas de tu amor…

Por otros se recorren a pie largos caminos,
acuden de muy lejos cansados peregrinos
o pagan grandes sumas que no han de recobrar.
Por Ti nadie pregunta, de Ti nadie hace caso,
aquí, si alguno entra sóloes como de paso….
Aquí eres Tú quien paga si alguno quiere entrar…

¿Por qué no vendré más si sé que aquí a tu lado
puedo encontrar, Dios mío,lo que tanto he buscado?
Mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único bien…
Si jamás he venido que no te haya encontrado.
Si jamás he sufrido, si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo llorases Tú también….

¿Por qué no vendré más, Jesucristo bendito?
Si Tú lo estas deseando, si yo lo necesito…
Si sé que no sé nada cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarías la ciencia de los santos,
esa ciencia bendita que aquí aprendieron tantos
que fueron tus amigos y gozan ya de Ti.

¿Por qué no vendré más, oh Bondad infinita?
¡Riqueza inestimable que nada necesita
y que te has humillado a mendigar mi amor¡
¡Ábreme ya esta puerta, y sea ya mi vida
olvidada de todos, de todos escondida,
¡Que bien se está contigo¡¡Que bien se está ,Señor¡

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Publicado por   José Ignacio Calleja

En Atrio

    Esta es otra reflexión sobre el debatido caso De Juana, centrándose en los aspectos legales y jurídicos. De nuevo preguntamos ante este caso. ¿Quién está respetando el estado de derecho y quién desconfía de él, sea porque ve venganza en él o arma política para “acabar con ellos”? ¿Qué pasará si el Supremo rebaja la condena de De Juana?

Entre quienes se han planteado la resolución de la Audiencia Nacional por la que se mantiene la prisión preventiva hospitalaria de De Juana Chaos, destaca con razón el argumento jurídico sobre el moral. La cuestión más discutida no es el valor absoluto de la vida humana de cada uno de nosotros, entendiendo por tal su incondicionalidad y no su supremacía frente a la vida de otros. No, la cuestión más discutida es la justicia del tipo de delito y, sobre todo, de su interpretación en sede judicial, por la que De Juana ha sido hallado culpable y encarcelado, preventivamente, para asegurar el cumplimiento de una pena claramente desmedida.  Porque para todos es claro que se trataba de evitar su excarcelación. Lo cual es comprensible, yo al menos lo comprendo, pero no lo comparto, si el derecho penal español es como es para todos. Y la verdad, casi no conozco juristas que hayan reconocido y probado, conforme a Derecho, que la alarma social de la excarcelación de De Juana habría de ser una clave penal  obligatoria a la hora de juzgar sus dos artículos en Gara y asegurar, así, su estancia en prisión. Este uso del Derecho es el que ha complicado las cosas hasta el extremo actual. Si De Juana no hubiese hecho huelga de hambre, el caso seguiría ahí por las mismas razones. Si ha hecho huelga de hambre, esta decisión no le compete al Estado de Derecho. Al Estado de Derecho, a nosotros, nos corresponde un uso del Derecho estrictamente justo e independiente, y estos dos requisitos son los que están en discusión demasiadas veces. El desaguisado jurídico, por tanto, no está en que la Audiencia Nacional exija el cumplimiento hospitalario de la prisión preventiva, sino en el juicio precedente buscando impedir la excarcelación de De Juana. Porque De Juana no se ha arrepentido de sus actos ni se ha rehabilitado, lo cual es muy doloroso, pero si el derecho dice que ha cumplido la pena impuesta y que no ha delinquido en la cárcel, acusarlo al final y de este modo es una legalidad muy forzada. Luego el problema De Juana nos lo han convertido, por descuido judicial, interés político y populismo comprensible, en un problema de la Justicia en esta Sociedad Democrática que tanto amamos.

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Lo primero que llama la atención en este documento de los obispos andaluces es que difiere bastante en el tono al que ellos mismos publicaron en el mes de Octubre pasado, cuando fue aprobado en el Parlamento andaluz por mayoría de 3/5 y con el voto en contra, entonces, del PP.

Ahora que ha sido aprobado, prácticamente por unanimidad en el Parlamento español, nuestros obispos moderan sus expresiones y se expresan con un talante mucho más ponderado. Es posible que este acuerdo unánime del Parlamento les haya influido para moderar su tono anterior.

Ya no hacen llamadas a la población para que se opongan activamente a las leyes como cuando decían:

“…hacemos un llamamiento a todos los católicos andaluces recordándoles la obligación moral que tienen de dar testimonio de su fe, oponiéndose a cualquier intento de legislación contrario a los derechos fundamentales de la persona y de los grupos sociales tal como son declarados y defendidos por la doctrina social de la Iglesia.”

Ahora no. Hacen una llamada a considerar los valores morales que tengan o no tengan las leyes que deben votar, pero con un estilo mucho más comedido.

Este cambio de talante me parece positivo. Posiblemente haya influido el que ahora el PP ha votado a favor en el Parlamento español y antes había votado en contra en Andalucía. De todos modos se agradece este nuevo tono de la declaración.

También debo apreciar positivamente que los obispos ahora valoran un poco más explícitamente –aunque sea sólo en 5 líneas– los derechos sociales que el Estatuto recoge y que son muchísimos aunque ellos lo despachen en unas breves líneas. Algo es algo.

Pero…

No estoy en absoluto de acuerdo con algunas de las consideraciones que hacen, como la de que el nuevo Estatuto vaya a debilitar y desestabilizar la familia. ¿Por qué? ¿Poque se reconozcan los matrimonios de homosexuales?

No creo que nadie piense que porque se amplíen los derechos de los homosexuales y se equiparen al de los demás ciudadanos, los matrimonios andaluces o españoles, vayan a destruirse o debilitarse por eso. No creo que tenga que ver para nada una cosa con la otra.

Tampoco estoy de acuerdo en que, porque la educación sea laica, el Estatuto no reconozca la dimensión pública de la religión. En absoluto.

¿Se van a prohibir las procesiones de Semana Santa? ¿Se prohibirá la Romería del Rocío? ¿No habrá fiestas patronales en pueblos y ciudades de Andalucía?

 Parece inaudito que nuestros obispos digan estas cosas y se queden tan campantes. La verdad no les entiendo. Tienen un miedo excesivo a que la Iglesia no pueda expresarse ni manifestarse públicamente.

Tampoco entiendo que quieran que, al nombrar la Historia de Andalucía en el Preámbulo, se haga mención especial a la influencia de la Religión Cristiana.

Tampoco se hace mención a la influencia de la religión musulmana en Andalucía que ha durado igual o más. Puestos a citar la influencia cristiana habría que citar también la de otras religiones, sobre todo la musulmana. ¿O no?

Tampoco estoy de acuerdo con lo que dicen que la Administración sea muy intervencionista. Es que la Administración debe velar por los derechos de todos los ciudadanos, no sólo de los que sean católicos.

Aquí nuestros obispos, como siempre, sacan a relucir ese tufillo clericalista que tanto les define. Parecen pretender que el intervencionismo sea más bien de los organismos religiosos o de las entidades civiles (controladas por la Jerarquía) para imponer su visión de la moralidad y de la vida a todos los ciudadanos.

Estaríamos otra vez en el antiguo vicio de la Iglesia que quiere dirigir la vida pública. Me parece un pésimo asunto que la historia ya ha demostrado que ha sido muy negativo. Por ahí vamos otra vez a los partidos cristianos, a la Democracia Cristiana (recordemos el caso de Italia)…No creo que eso sea para nada deseable.

Yo prefiero mil veces que sea la autoridad civil la que dirija los asuntos que afecten a todos los ciudadanos y que sea la Iglesia la que ocupe su propio espacio en la Sociedad, sin intervencionismos, sin clericalismos, sin privilegios; desde una postura más profética que poderosa, más austera en  medios materiales que deseosa de recibir ingentes cantidades de dinero del Estado para sufragar sus propios gastos.

Una Iglesia que exprese en sus propios lugares su culto  sus creencias y que allí tenga las actividades que quiera, pero siempre referido a los que quieren vivir su fe. Deben comprender que nuestra Sociedad cada vez es más pluralista en  ideas, culturas, religiones y creencias o no creencias. Y que ahí debe encontrar ella  su propio espacio y debe aprender a respetar a quienes tienen que gobernar para todos los ciudadanos sin excepción.

De todos modos también debo decir que me parece muy legítimo que los obispos alcen su voz para decir lo que crean necesario y que deben ser respetados por ello. Más cuando, como en este caso, el tono empleado es correcto y no el apocalíptico y catastrofista que otras muchas veces han utilizado.

El mismo respeto que les pedimos a ellos  para quienes comentamos su Declaración y criticamos aquellos aspectos que no nos han gustado

Juan Cejudo Caldelas.-Cádiz

Miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

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San Francisco de Sales

Obispo y  doctor de la Iglesia, titular y patrono de la Sociedad de S. Francisco de Sales

Nació en Saboya en 1567. Una vez ordenado obispo de Ginebra se esforzó por recuperar para la fe católica a la población de Chablais, que había abrazado la reforma protestante. Con una incansable actividad educó al pueblo, esforzandose por hacer ver que los caminos de espiritualidad son posibles en cualquir estado de vida. Se entregó n cuerpo y alma a su misión de pastor, haciendose sencillo con los sencillos, discutiendo de teología con los protestantes e iniciando en la vida devota a las almas deseosas de servir a Cristo, mostrndoles los secretos del amor de Dios, poniendo la vida espiritual al alcance de los seglares y haciendo amable la devoción. Intuyó la importancia de la prensa y promocionó la cultura, tratandoa todos con bondad y amabilidad, con dulzura y sabiduría.

 Murió en Lyón el 28 de diciembre de 1622. Incluido en el número de los santos el año 1655, fue proclamado doctor de la Iglesia en 1877 por Pio IX. Atraido por su dulzura y paciencia evangélica, D. Bosco lo adoptó como modelo y protector de su misión entre los jovenes.

En 1967, Pablo VI lo reconoció como doctor divini amoris.

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