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Archive for 30 diciembre 2008

Publicamos hoy una reflexión que nos ha mandado Fernando Gámez.

Aún resuenan los ecos de la celebración, el pasado Domingo, del día de la Sagrada Familia en todas las Parroquias y Diócesis de España y, de una forma multitudinaria y más representativa, en la Capital de España, Plaza de Colón, como respuesta a la invitación del Cardenal Arzobispo de Madrid, Monseñor Rouco; invitación secundada por cientos de miles de personas que creen, viven y defienden la Familia Cristiana y tradicional, no porque esté estancada y obsoleta en sus planteamientos, como aseveran algunos, sino porque es la institución mas antigua y con más tradición y años de funcionamiento en toda la historia de la Humanidad.

La celebración, como todos los Medios informativos reconocen, ha tenido una extraordinaria representación y ha estado totalmente exenta de incidentes y manifestaciones ajenas a la naturaleza de la convocatoria. Se ha ido a orar, celebrar la Eucaristía, escuchar la Palabra de Dios y de los Pastores de la Iglesia Católica, incluido el primero de todos el Papa Benedicto XVI, que ha querido enviar su Mensaje alentador y siempre actualizado sobre lo que piensa de la Familia Cristiana, así como el Mensaje del Cardenal de Madrid, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, que representa a todos los Obispos y Pastores de las Diócesis y Parroquias de nuestra Nación.

Naturalmente en las palabras pronunciadas se han tocado temas de máxima actualidad, concomitantes con la Familia, entre los que quiero destacar el tema del ABORTO, por lo próxima que está una nueva ley de ampliación de plazos, que el actual Gobierno elabora casi a marchas forzadas. Entiendo que para distraer la atención de otros problemas e intereses más actuales e importantes del pueblo español, y como manifestación de no sé qué “progresismo” que estos dirigentes quieren hacernos admitir a muchos millones de españoles, cuando la Comisión, que prepara la ley, ni está considerando la opinión de expertos que opinan en contra, ni están atendiendo a Organizaciones y Grupos que se manifiestan radicalmente contrarios; ni creo que escuchan a personas de su mismo entorno e ideología política que no ven claro, ni la necesidad, ni la oportunidad de tal ampliación de la Ley.

¿Realmente ante una Ley tan polémica y cuestionada por muchas personas sencillas y cultas, instruidas y expertas, por investigadores, científicos, políticos, moralistas, religiosos e incluso madres que han sufrido la traumática experiencia del aborto, así como hasta por agnósticos y ateos, que consideran al “nasciturus” como ser humano desde el primer momento de su concepción, se pueden hacer oídos sordos? ¿Se puede seguir avanzando en una legislación, considerada como favorecedora del crimen más horrible que se puede cometer, por ser contra seres inocentes e indefensos, peor considerados que criminales, asesinos, terroristas y hasta que los mismos animales, a los que se valora, protege y defiende la vida más que a los seres concebidos, aunque aún no nacidos? ¿Y qué decir al argumento, que se esgrime en defensa del aborto, de las mujeres “progresistas” de “nosotras parimos, nosotras decidimos”? El que también es autor de ese embarazo, o sea el hombre (padre, amigo, amante…), ¿no tiene nada que decir, no tiene nada que opinar o decidir? ¿Y al fruto de las entrañas maternas, al ser más indefenso e inocente, puesto que él mismo no puede defenderse, nadie lo considera ni lo defiende?

Hay muchas, muchas voces en contra del aborto, que no se quieren escuchar. Otras que creen que lo que está pasando es un tremendo atentado contra la Humanidad, que es otro holocausto de los últimos tiempos, cometido con una impunidad y” legalidad” que asombra y espanta a las personas de buena voluntad, y que con toda probabilidad algún día nos pasará factura al resto de los humanos. Pero no, el egoísmo y prepotencia de los que la quieren imponer les hace mirar para otro lado, no escuchar a los que ven con otros ojos lo desacertado de las leyes que se nos quieren imponer, y hasta les hace jactarse de la gran consecución que será la entrada en vigor de la ley de plazos que se prepara; y hasta se presume de que los más altos poderes judiciales no considerarán la inconstitucionalidad de tal ley. ¡Qué pena, si así sucediera, que no podamos confiar ni en los jueces, para resolver favorablemente las cuestiones referentes a la defensa de la vida!

Es también muy lamentable que, sobre el aborto y la eutanasia, haya sospechosos silencios mediáticos de las posturas de aquellos que luchan denodadamente por defender toda clase de vida humana desde su concepción hasta su fin natural, y haya una información parcial y sesgada de estos temas ¿Dónde está la verdadera independencia de algunos Medios de Comunicación, que deberían manifestar con igual grado de información todas las posturas de la Sociedad ante estos temas? Pero no, sólo importa y se pondera la opinión que más afín sea a los propósitos del Gobierno.

Tratar de todo ello con profundidad y con la extensión que merece, llevaría muchos días, muchas páginas y muchos debates y se necesitaría también estar al día en todos los avances científicos, que afortunadamente se están produciendo, y a los que a veces no interesa acceder. Seguiremos desde nuestras modestas colaboraciones tratando de hacer reflexiones que ofrezcan nuestro punto de vista y el de muchos, cristianos o no, que coincidimos en la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural.

Termino deseando lo mejor para TODOS en el año 2009, que ya está a las puertas. Y sobre todo, un deseo especial para la Humanidad: ¡¡Que seamos capaces de erradicar la llamada “cultura de la muerte” de todas las naciones de la Tierra y en particular de la nuestra, eliminando las guerras, el terrorismo en cualquiera de sus modalidades, la violencia de todo tipo, el aborto en cualquier mes o día de la gestación, la eutanasia, las penas de muerte, el materialismo a ultranza y el ateismo, que matan el espíritu y la trascendencia de las personas, la destrucción de la familia y, en fin, todo lo que atente y elimine el don más precioso que DIOS nos ha concedido, además de la libertad: LA VIDA!!

Fernando Gámez de la Blanca. Fin de año 2008.-

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