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Archive for the ‘libros’ Category

La humanidad de Dios

Son muchos los millones de ciudadanos del mundo que se interesan por Dios. Y, sin embargo, son también bastantes los millones de personas que no quieren saber nada de lo divino, lo sagrado, lo religioso. Se ha dicho con razón que la actual crisis de la fe en Dios solo ha podido desencadenarse debido a la forma falseada de pensar a Dios y de vivir la relación con él. Por definición, Dios es el Trascendente. Precisamente porque nos trasciende, Dios no está al alcance del hombre, ni se puede saber cómo es «Dios en sí», porque «a Dios nadie lo ha visto jamás» (Juan 1, 18). Lo que se piensa y se dice de Dios son las «representaciones» que los humanos nos hacemos de él. Pero ocurre que a Dios «nos lo representamos mal». A Dios se le ha representado como infinitamente poderoso e infinitamente bueno. Pero no es posible conciliar ambas cosas, si es que este mundo, donde hay tanto sufrimiento, tiene algo que ver con Dios.

Al no poder cuadrar las ideas humanas sobre Dios con la realidad tan calamitosa de este mundo, ha ocurrido lo peor que podía ocurrir: los dirigentes de las religiones y los teólogos o entendidos en los asuntos divinos se han agarrado al poder y han presentado a un Dios autoritario, prepotente, dominador, justiciero, amenazante… En una palabra, han «deshumanizado» a Dios y a la religión. De forma que, tanto Dios como la religión, para muchos, resultan insoportables o, lo que quizás es peor, palabras y problemas que no interesan porque no resuelven nada y para nada sirven.

Este libro propone cambiar nuestra idea de Dios y nuestra manera de entender y practicar la religión. Lo cual no es hacerse un «dios a la carta» o una «religión a la medida» de los propios intereses y conveniencias. Se trata de recuperar, hasta el fondo, el significado de lo más original que ha aportado el cristianismo a las tradiciones religiosas de la humanidad: que Dios se ha humanizado en Jesús de Nazaret. Lo cual quiere decir que el «punto de encuentro» con Dios no es ya ni «lo divino», ni «lo sagrado», ni «lo religioso», sino sencillamente «lo humano». A Dios lo encontramos en la medida en que nos hacemos más profundamente humanos, liberándonos —y liberando este mundo— de la brutal deshumanización que tanto sufrimiento, violencia y muerte ha desencadenado.

Colección: Estructuras y Procesos. Religión
ISBN: 978-84-9879-250-8
Año de edición: 2012
Número de edición: 1
Dimensiones: 14 x 23 cm
Número de páginas: 120
Encuadernación: Rústica
Precio: 13,00 €

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Jesús de Nazaret (1)

Como uno de los temas de formación que vamos a tener este año está referido a Jesús de Nazaret, me ha parecido oportuno ir poniendo una serie de libros que traten sobre Él.

Empezaré con los que forman parecer de mi biblioteca y os animo a que me enviéis los títulos que vosotros tengáis para que vayan apareciendo aquí.

Sería muy interesante que además de la reseña del libro se hiciese una pequeña reflexión sobre lo que os ha parecido.

Os presento este libro:

Título: Jesús de Nazaret,
Autor: Joseph Klausner
Editorial Paidos Colección Surcos
Páginas 526
Precio:16 €

Este libro es un espléndido resumen de lo que se conoce sobre el marco histórico-cultural hebreo en el que surgieron los Evangelios.
Es el primer trabajo de un erudito judío sobre Jesús . Todos sabemos que para el pueblo judío Jesús nunca fue considerado como e Mesías. Pues bien, este libro presenta hipótesis muy interesantes sobre el cómo y el porqué de este rechazo.
Aunque el libro está escrito a finales de los 80 sigue siendo considerado un clásico.
Es ameno a pesar de su abundancia de datos.

Espero vuestras aportaciones.l

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El influyente cardenal elogia a Lutero, defiende el debate sobre el celibato y la ordenación de mujeres y reclama una apertura del Vaticano en materia de sexo

JUAN G. BEDOYA publica en El País un extracto del libro del Cardenal Martini, jesuita, titulado Coloquios nocturnos en Jerusalén

“La Iglesia debe tener el valor de reformarse”. Ésta es la idea fuerza del cardenal Carlo Maria Martini (Turín, 1927), uno de los grandes eclesiásticos contemporáneos. Con elogios al reformador protestante Martín Lutero, el cardenal le pide a la Iglesia católica “ideas” para discutir hasta la posibilidad de ordenar a viri probati (hombres casados, pero de probada fe), y a mujeres. También reclama una encíclica que termine con las prohibiciones de la Humanae Vitae, emitida por Pablo VI en 1968 con severas censuras en materia de sexo.

El cardenal Martini ha sido rector de la Universidad Gregoriana de Roma, arzobispo de la mayor diócesis del mundo (Milán) y papable. Es jesuita, publica libros, escribe en los periódicos y debate con intelectuales. En 1999 pidió ante el Sínodo de Obispos Europeos la convocatoria de un nuevo concilio para concluir las reformas aparcadas por el Vaticano II, celebrado en Roma entre 1962 y 1965. Ahora vuelve a la actualidad porque se publica en Alemania (por la editorial Herder) el libro Coloquios nocturnos en Jerusalén, a modo de testamento espiritual del gran pensador. Lo firma Georg Sporschill, también jesuita.

Sin tapujos, lo que reclama Martini a las autoridades del Vaticano es coraje para reformarse y cambios concretos, por ejemplo, en las políticas del sexo, un asunto que siempre desata los nervios y las iras en los papas desde que son solteros.

El celibato, sostiene Martini, debe ser una vocación porque “quizás no todos tienen el carisma”. Espera, además, la autorización del preservativo. Y ni siquiera le asusta un debate sobre el sacerdocio negado a las mujeres porque “encomendar cada vez más parroquias a un párroco o importar sacerdotes del extranjero no es una solución”. Le recuerda al Vaticano que en el Nuevo Testamento había diaconesas.

Son varios los periódicos europeos que ya se han hecho eco de la publicación de Coloquios nocturnos en Jerusalén, subrayando la exhortación del cardenal a no alejarse del Concilio Vaticano II y a no tener miedo de “confrontarse con los jóvenes”.

Precisamente, sobre el sexo entre jóvenes, Martini pide no derrochar relaciones y emociones, aprendiendo a conservar lo mejor para la unión matrimonial. Y rompe los tabúes de Pablo VI, Juan Pablo II y el papa actual, Joseph Ratzinger. Dice: “Por desgracia, la encíclica Humanae Vitae ha tenido consecuencias negativas. Pablo VI evitó de forma consciente el problema a los padres conciliares. Quiso asumir la responsabilidad de decidir a propósito de los anticonceptivos. Esta soledad en la decisión no ha sido, a largo plazo, una premisa positiva para tratar los temas de la sexualidad y de la familia”.

El cardenal pide una “nueva mirada” al asunto, cuarenta años después del concilio. Quien dirige la Iglesia hoy puede “indicar una vía mejor que la propuesta por la Humanae Vitae”, sostiene.

Sobre la homosexualidad, el cardenal dice con sutileza: “Entre mis conocidos hay parejas homosexuales, hombres muy estimados y sociales. Nunca se me ha pedido, ni se me habría ocurrido, condenarlos”.

Martini aparece en el libro con toda su personalidad a cuestas, de una curiosidad intelectual sin límites. Hasta el punto de reconocer que cuando era obispo le preguntaba a Dios: “¿Por qué no nos ofreces mejores ideas? ¿Por qué no nos haces más fuertes en el amor y más valientes para afrontar los problemas actuales? ¿Por qué tenemos tan pocos curas?”

Hoy, retirado y enfermo -acaba de dejar Jerusalén, donde vivía dedicado a estudiar los textos sagrados, para ser atendido por médicos en Italia-, se limita a “pedir a Dios” que no le abandone.

Además del elogio a Lutero, el cardenal Martini desvela sus dudas de fe, recordando las que tuvo Teresa de Calcuta. También habla de los riesgos que un obispo tiene que asumir, en referencia a su viaje a una cárcel para hablar con militantes del grupo terrorista Brigadas Rojas. “Los escuché y rogué por ellos e incluso bauticé a dos gemelos hijos de padres terroristas, nacidos durante un juicio”, relata.

“He tenido problemas con Dios”, confiesa en un determinado momento. Fue porque no lograba entender “por qué hizo sufrir a su Hijo en la cruz”. Añade: “Incluso cuando era obispo algunas veces no lograba mirar un crucifijo porque la duda me atormentaba”. Tampoco lograba aceptar la muerte. “¿No habría podido Dios ahorrársela a los hombres después de la de Cristo?” Después entendió. “Sin la muerte no podríamos entregarnos a Dios. Mantendríamos abiertas salidas de seguridad. Pero no. Hay que entregar la propia esperanza a Dios y creer en él”.

Desde Jerusalén la vida se ve de otra manera, sobre todo las parafernalias de Roma. Martini lo cuenta así: “Ha habido una época en la que he soñado con una Iglesia en la pobreza y en la humildad, que no depende de las potencias de este mundo. Una Iglesia que da espacio a las personas que piensan más allá. Una Iglesia que transmite valor, en especial a quien se siente pequeño o pecador. Una Iglesia joven. Hoy ya no tengo esos sueños. Después de los 75 años he decidido rogar por la Iglesia”.

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JESÚS DE NAZARET EN PERSPECTIVA INTEGRAL.
UNA CRISTOLOGÍA MULTIDIMENSIONAL Y GLOBAL.

*Agustín Ortega Cabrera

En la época contemporánea, sin duda, una las disciplinas teológicas que más se ha desarrollado y renovado es la Cristología, el tratado o materia de la teología donde se estudia a la persona de Jesucristo, su vida, su obra, su acción y mensaje, su estatuto o realidad teológica, su identidad o notas y características que le conforman…, tal como ha sido trasmitido por la Biblia, la tradición y la enseñanza de la iglesia, los estudios e investigación teológica o interdisciplinar, etc. De ahí, los abundantes e importantes tratados y estudios sobre Jesús- ya clásicos, se puede decir-, de significativos exegetas, biblistas y teólogos, que han visto la luz en esta época, con perspectivas, metodologías y contextos diferentes, en las que cada uno desarrolla o resalta distintos aspectos y claves sobre Jesús, que son esenciales y ya adquiridas en la investigación actual, para comprender de forma adecuada la figura de Jesús. Y he aquí que llegamos a que uno de estos últimos estudios o libros, ha sido el del actual Papa Benedicto XVI, “Jesús de Nazaret”, que lo ha escrito como teólogo (y no como la enseñanza de un Papa), y que esperemos, debido a la reconocida calidad teológica de J. Ratzinger- uno de los teólogos más significativos de nuestro tiempo-, enriquezca todavía más todos estos estudios e investigación sobre Jesús.

Es sabido que en este desarrollo e investigación teológica sobre Jesús, a veces, se han producido mutuas matizaciones y correcciones entre la enseñanza de la iglesia, que pretende velar para que no se deforme y se transmita de forma adecuada la realidad de Jesús, y los teólogos, que intentan a su vez profundizar y actualizar la imagen de Jesús para el Pueblo de Dios. Y a nadie se le esconde también, que este mutuo y necesario dialogo entre la enseñanza de la iglesia y sus teólogos, o entre teólogos de diferentes tendencias, en ocasiones, no se ha hecho de la forma más conveniente (en lo que, como pasa en lo humano, cada una de las partes sabrá la cuota de responsabilidad que ha tenido, para que esto haya sido así).

Es imprescindible que este dialogo se haga de una forma humanizada, fraterna, integradora, discreta en el proceso (en la medida de lo posible), participativa y activa, positiva (valorando todo lo bueno que aporta el otro), etc. Y donde se recoja, se integre y valoren todos aquellos aspectos y dimensiones – sin privilegiar o menoscabar alguna-, que conforman una correcta e integral comprensión de Jesús, una visión global que comprenda toda su identidad y figura. Sin dualismo o sectarismos excluyentes: como optar solamente por una cristología desde abajo (el Jesús humano o histórico), u otra desde arriba (el Jesús Hijo Unigénito de Dios, el Verbo Encarnado); por un Jesús que realiza el Reino liberador desde los empobrecidos y excluidos, o un Jesús que anuncia a Dios Padre y a Él mismo como Realizador del Reino; un Jesús que enseña, o uno que actúa; un Jesús Crucificado, u otro Resucitado; la muerte causada por los poderosos y enriquecidos que se opusieron a Jesús y a su Reino, o la muerte salvífica-liberadora en la entrega amorosa de Jesús; etc. Todas estas formas o caminos, dimensiones y aspectos, u otros, no son excluyentes, sino complementarios e imprescindibles en Jesús.

Y así, ya desde el inicio del cristianismo y de la teología, lo entendieron sus primeras comunidades: así se expresó para siempre en el Nuevo Testamento y en sus diferentes escritos (Evangelios, Cartas Paulinas, Joánicos, etc.), que presentan y resaltan cada uno, según su comprensión y finalidad, diferentes aspectos y claves de Jesús, y que la primera iglesia declaró a todos estos escritos- con sus comunes y, a la vez, distintos rasgos que presentaban de Jesús (al igual que de otras realidadades como la compresión de la iglesia, la liturgia, la ética, etc.)-, como canónicos o normativos para conocer y comprender, de forma global, a Jesús y la vida cristiana en general. Y como también, de forma similar, ha sucedido en la historia de la teología: por poner un ejemplo, no es igual la teología (su metodología, claves, enseñanzas…) de San Agustín, que la de Santo Tomás de Aquino, y los dos son maestros y doctores de la iglesia.

De esta forma, se nos manifiesta el Jesús, que cuanto más humano más divino, y viceversa (nos mostró así que ser humano es ser divino y al contrario): es el Dios, que en Jesús, se encarna en la creación y en la humanidad, para salvarla y liberarla integralmente (en sus dimensiones de cuerpo y alma, de vida histórica y vida plena o eterna, a nivel personal y socio-político, humano y ecológico….); y el Jesús, que en esta acción y vida liberadora, nos muestra quien y que (Él) es Dios. El Jesús que anuncia y realiza el Reino de amor, paz y justicia, desde y con los más empobrecidos (hambrientos, que viven en la miseria, oprimidos, excluidos y marginados), porque nos enseña y Revela a su Padre, un Dios Amor-Bondad y Misericordia-Perdón Incondicional, que quiere que todos los seres humanos, sus hijo/as, seamos hermano/as y vivamos como tales: acabando con toda injusticia y opresión, exclusión y desprecio, violencia y guerra, afán de tener o enriquecerse y poder, de orgullo y prepotencia, etc. El Jesús que entregó, en fidelidad y amor pleno, su vida para anunciar, enseñar y practicar este Reino del Dios Padre, Amor-Justicia, desde su opción liberadora por los empobrecidos: y que por eso lo persiguieron y mataron las autoridades, gobernantes, poderosos y enriquecidos de este mundo; y así, en (por medio de) esta entrega y persecución (Cruz) por su Reino- que encarnó de forma plena en su persona y vida-, nos quiso salvar y liberar (desde este amor entregado) de todo mal, egoísmo, injusticia, opresión, exclusión (de todo pecado). El Jesús, que al ser Crucificado desde el Amor por el Reino, su Padre-Dios, en el Espíritu, lo Resucitó, y con el Jesús Resucitado a todos los hombres; el Jesús Crucificado por el Reino con su amor, justicia y paz: es el camino y la vida para el Jesús Resucitado, para la resurrección y vida eterna para todo/as, desde la Bondad, Misericordia y Perdón de Dios.

Todas estas claves y dimensiones (que acabamos de presentar muy brevemente), esenciales y constitutivas, de la identidad y persona de Jesús, el Cristo (y otras más que se podían describir, pero que no tenemos espacio), son ya irrenunciables y adquiridas en la investigación y en la enseñanza de la iglesia: y como se observará, son todas complementarias y recíprocamente co-relacionadas. Es de desear, pues, que vayamos realizando este dialogo, enseñanza y compresión global de Jesús y de otras cuestiones o temas que afectan a la vida cristiana), entre toda la comunidad cristiana- cada uno según su capacidad, carisma, misión o ministerio-, de forma, insistimos, integradora, positiva, humana y fraternal, para dar así también testimonio de comunidad de vida, de amor y esperanza, en el seguimiento de Jesús.

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El Jesús de Nazaret del Papa

Jesús de Nazaret, el libro de Benedicto XVI, saldrá a la venta en las librerías italianas, alemanas y polacas  el próximo lunes 16 de abril, coincidiendo con el 80 cumpleaños del Papa.  El volumen, de 448 páginas,  será traducido en 20 idiomas.

La editorial Rizzoli, encargada de la Libreria Editrice Vaticana de la venta de los derechos del libro en todo el mundo, ha publicado hoy un comunicado de prensa donde informa que “Jesús de Nazaret es la primera parte de una obra de dos volúmenes que examina la vida pública de Cristo, desde el bautismo en el Jordán hasta la Transfiguración”.

“Se trata por una parte de un relato pastoral”, dice el texto que a través de un comentario a los Evangelios “ofrece una introducción a los principios del cristianismo”. Es asimismo “un ensayo que conserva el rigor científico que distingue los escritos y discursos del teólogo Ratzinger“.

“La preocupación pastoral y la excepcional doctrina teológica del Papa se unen para determinar el tema central de la obra: la convicción de que para entender la figura de Jesucristo es necesario partir de su unión con el Padre“.

A este respecto “el método histórico-crítico es indispensable para una exégesis seria y ha puesto a disposición una gran cantidad de material y conocimientos que permiten reconstruir la figura de Jesús con una profundidad que hasta hace pocas décadas era difícil de imaginar, pero solo la fe puede hacernos comprender que Jesús es Dios y si a la luz de esta convicción se leen los textos sacros con los instrumentos facilitados por el método histórico-crítico (…) nos revelan (…) un camino y una figura dignos de fe”.

“Para Ratzinger -prosigue el comunicado- fe e investigación crítica son complementarias y no antagonistas y el Jesús de los Evangelios es el Jesús histórico.

En una sinopsis del volumen, titulada “El camino del Papa hacia Jesús”, se lee que el libro “refleja la búsqueda personal del “rostro del Señor” por parte de Joseph Ratzinger y no quiere ser un documento de magisterio”.

“Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico Jesucristo es también efectivamente el Hijo de Dios venido a la tierra para salvar a la humanidad“.

“Basándose en el hecho de la estrecha unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento -explica la nota- y valiéndose de la hermenéutica cristológica que ve en Jesucristo la clave de toda la Biblia, Joseph Ratzinger presenta al Jesús de los Evangelios como “el nuevo Moisés” que cumple las antiguas esperanzas de Israel. Este nuevo y verdadero Moisés debe conducir al Pueblo de Dios hacia la verdadera y definitiva libertad” y “lo lleva a cabo con pasos sucesivos que, no obstante, dejan siempre entrever el plan de Dios en su totalidad”.

En este sentido “la inmersión de Jesús en las aguas del Jordán es símbolo de su muerte y su “descenso a los infiernos”, una realidad presente a lo largo de su vida. Para salvar a la humanidad (…) debe vencer las tentaciones principales que amenazan, de diversas formas, a los hombres de todos los tiempos y transformándolas en obediencia, reabrir el camino hacia Dios, hacia la Tierra prometida que es el Reino de Dios”.

“El tema del “Reino de Dios”, que atraviesa todo el anuncio de Jesús, se profundiza posteriormente en la reflexión sobre el “Sermón de la Montaña” (…) donde las Bienaventuranzas constituyen los puntos cardinales de la nueva Ley y al mismo tiempo son un autorretrato de Jesús”. Se demuestra así que” esta Ley  no es solamente -como en el caso de Moisés- el resultado de un coloquio “cara a cara” con Dios, sino que contiene la plenitud que procede de la unión íntima de Jesús con el Padre”.

De ahí que “un elemento fundamental” de la vida del ser humano sea “hablar con Dios y escucharlo. Por eso Benedicto XVI ha dedicado un capítulo entero a la oración, explicando el Padrenuestro, que Jesús mismo nos enseñó”.

El contacto profundo de los seres humanos con Dios Padre mediante Jesús en el Espíritu Santo, les recoge en el “nosotros” de una nueva familia que, a través de la elección de los Doce, recuerda los orígenes de Israel (…) Incluso en su composición, tan heterogénea, la nueva familia de Jesús, la Iglesia, de todos los tiempos, encuentra en El su centro unificador y la orientación para vivir el carácter universal de su Evangelio”.

“Para hacer más asequible el contenido de su mensaje y transformarlo en orientación práctica, Jesús utilizaba las parábolas” señala el texto. “Pero hay también una explicación puramente teológica del sentido de las parábolas que Joseph Ratzinger evidencia con un análisis de gran hondura”.

“El capítulo siguiente trata de los ejemplos empleados por Jesús para explicar su misterio: son las grandes imágenes de San Juan. Antes de analizarlas, el Papa expone un resumen muy interesante de los diversos resultados de la investigación científica sobre quien era el evangelista” y “abre al lector nuevos horizontes que revelan a Jesús, cada vez con más claridad como “el Hijo de Dios”.

“Esta visión se amplía ulteriormente en los dos últimos capítulos (…) donde se establece definitivamente cual era la verdadera misión del Mesías de Dios y el destino de quienes desean seguirlo”, mientras ” un profundo análisis de los títulos que, según los Evangelios, Jesús utilizó para definirse, concluye el libro del Pontífice”.

“Junto al hombre de fe,(…) y  al teólogo, emerge en el libro el pastor que consigue “favorecer en el lector el crecimiento de una relación nueva con Jesucristo (…) Desde este ángulo el pontífice no teme hablar de un mundo que, excluyendo a Dios, y aferrándose solo a la realidad visible y material, corre el peligro de la autodestrucción buscando un bienestar solo material” y renunciando a “llegar a la verdadera libertad en la “Tierra Prometida” del “Reino de Dios”.

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