Una pequeña, pero interesante reflexión que nos manda Esther Real.
Es hijo de Don Bosco
y tiene como madre a Maria Auxiliadora.
Siempre está alegre,
sólo quiere la salvación de las almas de los jóvenes
y es buena tela para hacer un lindo traje
y regalarlo al Señor.
Es balón, cancha y juego;
es canto y misa;
es encuentro y amistad.
Lucha contra la corriente,
es la improvisación misma,
es un misionero en el corazón y en el alma de los jóvenes.
Sabe escuchar y sabe esperar;
es también alguién que se cansa
y hace de esto un trampolín.
El salesiano tiene la cara del mundo
y cree en los demás.
También va al cine
y a veces siente miedo de las películas de terror;
come perritos calientes
y le gustan los helados de ron con pasas;
es más humano que un buhonero en Caracas.
Posee la sencilla calidez
humana de la fraternidad.
“Todos podemos ser cooperadores todo consiste en hacer de lo ordinario algo extraordinario…..”