A cada cual su ombligo 21 Noviembre , 2008
Posted by felipe in general.add a comment
En la revista online Ciudad Redonda E nrique Martínez cmf una interesante reflexión,os invito a leerla y a daros un paseo, que no os desfraudará, en el portal de la revista.
En el fondo – dice Dios – he hecho bien en daros un ombligo a cada uno, porque es útil.
Sí, creo que es bien útil que cada cual tenga su ombligo.
En los momentos de desfallecimiento, de desánimo, en los momentos difíciles…
sólo es necesario bajar los ojos, y enseguida…
¡ya no se ve más que el ombligo! ¡tan amigo, tan misterioso, tan fraternal!
Pues sí – dice Dios – he hecho bien en daros a cada uno un ombligo.
Aunque a veces, de tanto mirarlo, ya no sois capaces de mirar más allá.
La verdad es que, en mi plan creador, yo no había previsto que se le diera tanta importancia…
Si lo volviera a hacer, lo pondría… ¡en medio de la frente!
De este modo – dice Dios – tendríais que mirar los ombligos de los otros.
Y entonces – dice Dios – no os quedaría otro remedio
que caer en la cuenta de que hay otros muchos ombligos:
Hay ombligos de personas enfermas, o que sufren el dolor durante años,
ombligos jóvenes y ombligos muy viejos,
de personas de las que nadie se preocupa: ombligos ignorados
ombligos de personas, tan pendientes de los otros, que casi no han visto el suyo,
ombligos de personas que creen que el único ombligo del mundo es el suyo,
ombligos enormes, y ombligos pequeñitos,
ombligos escondidos, y ombligos siempre a la vista,
ombligos acomplejados y ombligos orgullosos,
ombligos herniados por el esfuerzo, y ombligos sin estrenar…
Tal vez sería bueno -dice Dios- que no pocos de vosotros
olvidaseis vuestro ombligo de intimidad,
vuestro ombligo de fiesta, vuestro ombligo hambriento de rodearse de cosas,
vuestro ombligo incansable de llamar la atención y buscar el protagonismo,
vuestro ombligo satisfecho y tranquilo…
Ese ombligo que, de tanto mirarlo, se os vuelve tan grande, tan importante
que parece el centro de vuestro cuerpo,
el eje de vuestras relaciones personales,
el sol alrededor del que tiene que girar todo…
Es verdad que el ombligo -dice Dios- os lo he dado yo,
pero me gustan más los ojos, las manos, el corazón, los pies…
sobre todo porque os ayudan en eso del Amor…
y así os parecéis mucho más a mí.
Y si os miráis el ombligo -dice Dios-
que sea para recordar que vuestra vida la habéis recibido,
que otros os lo dieron todo para que existierais…
hasta el día en que vosotros mismos fuerais capaces
de crecer, de dar, de amar.
Enrique Martínez cmf
sobre un texto de autor desconocido
el sermón de la montaña en el diálogo interreligioso 1 Noviembre , 2008
Posted by felipe in religión.Tags: diálogo
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Por Raimon Panikkar, próximo a cumplir 90 años.
Cuando entres en un diálogo intrarreligioso,
no pienses por adelantado en lo que tú debes creer.
Cuando des testimonio de tu fe,
no te defiendas a ti mismo ni defiendas tus intereses concretos,
por sagrados que puedan parecerte.
Haz como los pájaros del cielo, que cantan y vuelan
y no defienden ni su música ni su belleza.
Cuando dialogues con alguien,
observa a tu interlocutor como si se tratara de una experiencia reveladora,
como mirarías -o deberías mirar- a los lirios del campo.
Cuando inicies un diálogo intrareligioso,
busca quitar primero la viga de tu ojo antes de sacar la paja de tu vecino.
Bienaventurado seas cuando no te sientas autosuficiente
mientras estés dialogando.
Bienaventurado seas cuando confías en el otro
porque confías en mí.
Bienaventurado seas cuando afrontas incomprensiones
de tu propia comunidad o de otros a causa de tu fidelidad a la Verdad.
Bienaventurado seas cuando mantienes tus convicciones
y sin embargo no las presentas como normas absolutas.
¡Ay de vosotros, teólogos y académicos,
que despreciáis lo que otros dicen
porque lo consideráis embarazoso o no suficientemente “científico”@!
¡Ay de vosotros, profesionales de las religiones,
si no escucháis el grito de los pequeños!
¡Ay de vosotras, autoridades religiosas,
porque impedís el cambio y la (re)conversión!
¡Ay de vosotros, gente religiosa,
porque monopolizáis la religión y sofocáis el Espíritu,
que sopla donde quiere y como quiere!
