¿qué clase de comunión? 20 Mayo , 2007
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Harto de las presiones del sector conservador de la jerarquía
José María Castillo deja los jesuitas

Harto de las presiones y descalificaciones del sector más conservador de la jerarquía, el teólogo jesuita José María Castillo ha pedido, a sus 78 años, dejar la Compañía de Jesús. Una solicitud que se le acaba de conceder, según la comunicación que estos días enviará el provincial de la Bética a todos los jesuitas de la región.
Castillo, uno de los más importantes teólogos de la Compañía, adscrito a la corriente de la Teología de la Liberación, deja de ser jesuita, según el canon 691. No es una exclaustración ni una secularización, sino una «petición de indulto», para que se le libere de los votos de pobreza y obediencia. Así, el teólogo se convierte jurídicamente en un cura «vago», según el canon 277. Un sacerdote que no depende jurídicamente de ningún obispo, pero que sigue siendo cura, obligado, por tanto, al celibato.
«Vago, libre y maleante para algunos», dice su amigo y teólogo Luis Alemán. «Castillo quiere recuperar su libertad para poder respirar, porque se asfixiaba. No tanto en la Compañía cuanto en el clima actual de la Iglesia española, en la que se siente perseguido por los obispos y los grupos más conservadores».
En 1988, Castillo fue castigado por Roma con la retirada de le venia docendi para poder dar clases en la Facultad de Teología de Granada. Pero siguió siendo santo y seña del sector más abierto de la Iglesia, al que ha alimentado con sus libros y sus posturas proféticas públicas.
Críticas vaticanas
Según Alemán, «las tres gotas que hicieron desbordar su vaso fueron la reciente admonición vaticana a Jon Sobrino, la negativa jerárquica a que publicase Espiritualidad para insatisfechos en la editorial Sal Terrae de los jesuitas, así como las continuas descalificaciones que recibía desde La linterna de la Iglesia, el programa de información religiosa de la COPE».
Entre los jesuitas se siente su marcha. «Sentimos que haya decidido separarse de la Compañía», dice la nota del provincial. Y la carta del rector de la Facultad de Teología de Granada le recuerda que en ella «tendrá siempre las puertas abiertas».
Como dice Alemán, «no se va rebotado contra la Compañía. Se va por higiene mental. Es un nuevo caso Boff. Como él, Castillo se ha visto tan presionado que ha decidido romper con todo por salvaguardar su libertad». ¿Un profeta menos o un profeta mejor?
a vueltas con la educación para la ciudadanía 20 Mayo , 2007
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González de Cardedal no ve razones serias para una objeción de conciencia a “Educación para la Ciudadanía”
Por Marta Gómez
Vida Nueva
Jueves, 17 de mayo 2007

“No hay razón objetiva, desde el punto de vista cristiano, para una objeción fundamental a la materia. El Estado, el Gobierno, tiene perfecto derecho a plantearla, y a mí me parece que hoy ni la Iglesia, ni la Conferencia Episcopal ni ninguna Comisión, en principio tiene razones teológicamente válidas para una objeción de fondo a la totalidad” ha dicho en Valladolid el teólogo Olegario González de Cardenal ante más de medio millar de profesores de religión reunidos en el II Congreso sobre la Enseñanza de Religión en la escuela. Es una información que recoge el semanario “Vida Nueva” en el número que acaba de salir hoy a la luz. A las jornadas asistieron obispos de la provincia eclesiástica y delegados de enseñanza.
El arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián abrió estas jornadas en las que intervino también el filósofo Juan Antonio Marina quien mantuvo una mesa redonda con Olegario González de Cardedal quien matizó sobre lo dicho que : “Otra cuestión es al programa, a los contenidos, a la intencionalidad. La ambigüedad y la falta de claridad hacen temer que se deje el espacio abierto para introducir toda una serie de cosas que sí que serían problema de conciencia. Creo que lo que tenemos que tener es una vigilancia crítica”. En su ponencia había afirmado: “Si todos reconocemos lealmente las dificultades, si se ponen los medios para superar los peligros, (…) tal materia podría ser un fermento de concordia, más allá de los percances políticos y religiosos en que está surgiendo”.
Convocado por los obispos de la región y patrocinado por la editorial SM, el Congreso se ha desarrollado bajo el lema “Razones para la esperanza”. También intervinieron en el congreso: Avelino Revilla, delegado de Enseñanza de Madrid; la psicóloga Begoña Ibarrola y el director general del Grupo SM, Javier Cortés que habló sobre los desafíos actuales de la ERE.
Sin embargo fue la mesa redonda uno de los momentos más relevantes del Congreso: un teólogo (Olegario González de Cardedal, catedrático emérito de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca) y dos filósofos (Mariano Álvarez Gómez, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Salamanca, José Antonio Marina, catedrático de Filosofía de Secundaria) debatieron sobre quién y dónde educa al hombre como persona, ciudadano y creyente, es decir, sobre la oportunidad de la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC).
Por su parte, José Antonio Marina, lamentó que la asignatura no tenga “una carga lectiva fuerte”: “Creo que esta asignatura tiene que ser un curso básico de ética social, fuerte y estructurada”, argumentaba. El filósofo describió un panorama social, según el cual “cada vez que hay alguna disfunción social, violencia en las aulas, brotes de racismo, discriminación femenina, embarazos no queridos, abuso de drogas, accidentes de tráfico, pasotismo político, individualismo feroz, conductas incívicas o vandálicas, consumismo ciego, calentamiento del planeta… la sociedad se vuelve hacia la escuela y dice: ‘¿Y ustedes qué hacen?’. Sería indecente pensar que la escuela no puede involucrarse en estos problemas”. Por eso apuesta por la educación un “ciudadano democrático que tiene que vivir y realizar un proyecto ético en el que vivimos todos y que nos protege a todos” y también por una ética “universal universalmente justificable”, sabiendo que “nos hemos puesto de acuerdo en casi todo” y que el “buen ciudadano” es “responsable, justo y solidario
Para terminar, deseó: “Lo que sería maravilloso ahora es que la Iglesia, los católicos, los cristianos, dijeran: ‘Tenemos que colaborar en este asunto, porque tenemos que lavar el capital social ético de la sociedad’. Si consiguiéramos tener el talento, la generosidad y el vigor que ha tenido la Iglesia en todos los momentos de su historia… ¿Por qué no va a ser vuestra también la educación para la ciudadanía?”, interpeló a los congresistas.
Dimensión espiritual
“Toda la transmisión que se haga de la cultura viene mediada por la experiencia del profesor. La escuela no es ni puede ser neutra”, defendió Javier Cortés. Tras presentar algunos rasgos de la situación, con datos sociológicos y culturales y una importante referencia al “gran reto” que supone la inmigración, el director general de SM presentó la clase de Religión como el área que se dedica a la dimensión espiritual de la persona, y propuso una “nueva clave de lectura de la cuestión religiosa”, ejemplificada así: “La pregunta ya no es: ¿crees que Dios existe?, sino: ¿qué sentimientos te produce eso que llamamos Dios o ser superior?”.
Siguiendo con los desafíos de la ERE, Atilano Rodríguez, obispo de Ciudad Rodrigo, sostiene: “Deberían darse todas las facilidades para que esta formación fuera algo real, concreto, y no tuviésemos que estar luchando permanentemente por la defensa de los derechos de los padres”, añadía. En declaraciones a Vida Nueva pidió además mayor implicación a las familias en la educación: “Muchas veces, esas disfunciones que vemos en los comportamientos sociales de los jóvenes vienen porque los adultos no damos testimonio ni les ofrecemos de alguna forma esos valores que ellos necesitan”.
una lección de diálogo 18 Mayo , 2007
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“Un verdadero cristiano reza -escribió Karl Barth- con la Biblia en una mano y el periódico en la otra”. Nunca he podido olvidar esa imagen. Hay algo en esta idea que es verdad. Después de todo, si lo que aprendemos en las Escrituras sobre la mente de Dios y el corazón de Jesús no tiene nada que ver con nuestra forma de vida, entonces la vida espiritual es, en el mejor de los casos, un ejercicio diseñado para convertir a Dios en una devoción privada.
Sin embargo, el problema está claro: la tentación consiste en quedarse enganchado en uno de estos elementos de la vida cristiana excluyendo el otro -las Escrituras excluyendo el periódico, o el periódico excluyendo las Escrituras. Pero es obvio que si quieres conocer el estado de la cultura en la que vives -así como la tarea espiritual del momento- tienes que leer el periódico. Esta semana, por ejemplo, tres noticias del periódico me han hecho pensar.El primer titular de la agencia de noticias Reuters recogido por el informativo ‘Catholic Media Report’ del 9 de mayo decía: “El Papa advierte a los políticos católicos que apoyan el aborto”. El segundo titular, de la misma fuente, citando la edición online del diario británico The Independent decía: “La mortalidad infantil en Irak se dispara al pagar los niños el precio de la guerra”. El tercero aparecía en el Washington Post del 9 de mayo y decía: “Para Bush la bienvenida fue menos bien venida”.
La primera noticia trata de la reciente afirmación del Papa Benedicto que los políticos que voten a favor de la legalización del aborto deben considerarse excomulgados y no podrán recibir la Eucaristía, por muy sinceros que sean en sus esfuerzos para eliminar el aborto por cualquier otro medio. La segunda noticia también trata de proteger la vida de los niños. Pero esta noticia es sobre los cientos de miles de niños que han muerto en Irak como resultado directo de las 2 Guerras del Golfo emprendidas por Estados Unidos contra ese país desde 1990. Sin embargo, esta noticia no transmite amenaza de ningún tipo de consecuencias morales, ni siquiera insinúa que se pudiera estar contemplando esta postura.
Estas dos noticias, en otras palabras, marcan la línea de división de la moral católica de si misma. Por una parte los valores morales se definen como vida sexual. Tratan de la anticoncepción, el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, y son absolutos por donde quiera que se les mire.
Por otra parte, también preocupa el derecho a la vida, pero lo considera desde la perspectiva de un amplio espectro de cuestiones de justicia social: desde el efecto sobre toda vida de la guerra preventiva, por ejemplo, o de las armas nucleares, o la pobreza, o la inmigración, o la ecología, o los derechos civiles o la pena de muerte.
A un lado está la posición ‘firme’ que argumenta que los valores del país, los que todos dimos por supuestos antes de la presente revolución científica y todas las nuevas cuestiones sobre la vida que nos ha planteado, no se deben alterar. En realidad se deben mantener cualquiera que sea el coste para otras cuestiones.
Al otro lado están aquellos cuyas preguntas sobre la vida son más globales que personales, más públicas que privadas. Basan sus argumentos en los grandes documentos de la doctrina social católica y suponen que la justicia es la esencia de la moralidad personal.
Ambas posturas son muy, muy católicas. Una no puede excluir a la otra. Quizá esta es la razón por la que tenemos que escuchar la tercera noticia y considerar si tanto las Escrituras como la sociedad deben unirse en nuestra época.
Esta tercera noticia es sobre una pequeña universidad benedictina en Latrobe (Pennsilvania) que, gracias al hecho de que su nuevo rector fue director de la Oficina de la Casa Blanca de Bush para Iniciativas de la Comunidad y Religiosas (ver la Nota al final), consiguieron invitar al presidente de los Estados Unidos para que pronunciara el discurso en la ceremonia de graduación de los alumnos. No es ninguna tontería.
Lo hicieron, dicen, para resaltar una pequeña universidad que vive a la sombra de algunas de las grandes universidades del país: Pitt, Duquesne, Carlow, Carnegie-Mellon y otras muchas. Y salió bien. Consiguieron llamar la atención.
La cuestión de si el Presidente Bush representaba -o no- los ideales católicos de la universidad y debía, por tanto, ser el conferenciante de la graduación empezó a eclipsar la graduación misma. La enorme división que esta cuestión originó podría haber debilitado a otras muchas instituciones. En cambio, hemos recibido una lección sobre cómo tratar la disensión en un momento en el que la disensión y la división son la esencia de nuestro tiempo.
En este caso, la comunidad benedictina de la Archiabadía de San Vicente, en lugar de cancelar la invitación al conferenciante o reprimir a los que disentían, mantuvo un intercambio de opiniones sobre las implicaciones del suceso. Celebraron reuniones de profesores, foros de alumnos y debates públicos. Grupos de pacificistas -incluyendo otras comunidades religiosas y las mismas hermanas benedictinas- organizaron vigilias y manifestaciones en la universidad para recordar a la comunidad universitaria y al país todos esos otros valores católicos que, como argumentan, no se están teniendo en cuenta o están siendo perjudicados por las políticas del Gobierno de Bush. Y entonces los profesores funcionarios, tanto religiosos como laicos, que no estaban de acuerdo con al invitación escribieron una carta abierta al Presidente Bush -el tema de la tercera noticia- exponiendo sus reservas sobre la oportunidad de haberle elegido como conferenciante para la graduación.
Es en esta carta en la que el resto del mundo percibe un claro esquema de cómo tratar las diferencias en un momento de confusión social y posturas equiparables encontradas sobre cuestiones cruciales. Dejaron muy claros estos tres puntos:
Primero, “en el espíritu de la hospitalidad benedictina,” le daban la bienvenida con la esperanza de que su visita fuera “calurosa, interesante y esclarecedora“, añadiendo, “de la misma manera que le damos la bienvenida, tenemos la oportunidad de dársela a aquellos que protestan por su visita”.
Segundo: indicaron que esta “visita nos brinda a nosotros mismos la oportunidad y la obligación de ser testigos”. A continuación, citando principios de la enseñanza social católica, expresaban su desacuerdo con la guerra preventiva en Irak, las políticas medioambientales que amenazan el bienestar del planeta, las políticas económicas que favorecen “a los ricos y poderosos” en perjuicio de los pobres, y el cultivo del miedo que envenena las discusiones públicas en los Estados Unidos.
Finalmente, terminaban la carta con el mismo espíritu de bienvenida y honradez del comienzo. Escribían, siguiendo el compromiso benedictino de conversión, “de la misma manera que [en esta universidad] se han graduado generaciones de hombres y mujeres comprometidos con la paz, la preocupación [social], la comunidad, el cuidado del medioambiente y la hospitalidad, rezamos para que su visita con esta promoción de alumnos vuelva su corazón hacia estos mismos valores”. Convirtieron este incidente en una demostración de interés y preocupación en vez de ser sencillamente un ejemplo más de represión.
Desde mi punto de vista, en un momento en el que cada vez es más frecuente que la iglesia aparte a algunos conferenciantes de los escenarios siguiendo una política de fijarse sólo en una cuestión en lugar de debatir esa cuestión, todos debiéramos aprender de la manera en que esta comunidad ha resuelto esta situación. Y sabremos si realmente lo han tomado en serio si el año que viene invitan a John Kerry, o mejor aún a Hillary Clinton, a pronunciar la conferencia del acto de graduación.
*NOTA:
Según la descripción de la Wikipedia, la Oficina de la Casa Blanca para Iniciativas de la Comunidad y Basadas en la Fe (término que se traduciría al castellano como ‘religiosas’ pero en EE UU este adjetivo sería políticamente incorrecto ya que la separación entre la(s) iglesia(s) y el estado está garantizada por la Constitución) fue creada por el Presidente George W. Bush en 2001 y representa una de las políticas domésticas claves de la promesa de su campaña electoral sobre ‘conservadurismo compasivo’, término que se refiere a la utilización de procedimientos conservadores para mejorar las prestaciones sociales. Esta oficina reparte fondos a organizaciones ‘basadas en la fe’ (es decir, ‘religiosas’). Los fondos no se pueden utilizar para nada relacionado con el culto, la oración, servicios religiosos de ningún tipo, o actividades de instrucción en la fe correspondiente. La controversia está servida. La página web de esta Oficina es http://www.whitehouse.gov/government/fbci/
El fracaso brasileño de Benedicto XVI 16 Mayo , 2007
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La visita de Benedicto XVI a Brasil, en lo que constituyó su primer viaje a América Latina, ha sido, como podía esperarse, un rosario de fracasos: fue un fiasco de convocatoria, toda vez que la asistencia de feligreses a los actos presididos por el pontífice alemán quedó muy por debajo de lo esperado y, desde luego, no fueron ni la sombra de los encantamientos de masas que lograba en la región su carismático predecesor polaco.
Fue un fracaso institucional, en la medida en que Joseph Ratzinger no fue ideológicamente capaz de dar a la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) la perspectiva de modernización de la que tan urgida se encuentra la pastoral católica en esta parte del mundo.
Y, sobre todo, fue un fracaso del entendimiento: Benedicto XVI dio abundantes pruebas de que no comprende, o de que no le interesa, la acuciante problemática de los pueblos del subcontinente, y de que no está dispuesto a escuchar a quienes se la plantean, como su anfitrión Raymundo Damasceno Assis, obispo de Aparecida, quien le recordó a la máxima autoridad católica del mundo que los países latinoamericanos estamos ‘lejos de resolver nuestras graves cuestiones sociales, entre tantas otras, la miseria y la violencia’.
El subcontinente enfrenta dramas nunca resueltos, como la pobreza, la desigualdad, la insuficiencia educativa, la insalubridad, la corrupción de las elites gobernantes, la discriminación de los pueblos indígenas, la situación de catástrofe de la mayor parte de los campesinos, las persistentes afrentas a los derechos humanos y la desintegración del tejido social provocada por las políticas neoliberales; se encuentra, además, ante fenómenos de nuevo cuño, como la crisis de representatividad y legitimidad de las democracias formales; el incremento de la violencia delictiva, la eclosión de una diversidad social no prevista en los modelos institucionales y legales, y la creciente escisión entre propuestas económicas alternativas y con visión social, nacional y regional, por un lado, y la persistencia, por el otro, del recetario ideado por el llamado Consenso de Washington, puntualmente aplicado por gobiernos que se dicen formalmente democráticos, pero de orientación claramente oligárquica.
Con ese telón de fondo, los exhortos de Benedicto XVI a la preservación de supuestos ‘valores morales universales’, como la virginidad, la castidad y el matrimonio sacramental, su demonización del aborto y la eutanasia, así como la puerilidad de su única alusión al gravísimo problema del narcotráfico -’Dios les pedirá cuentas a los narcos’- resultan inevitablemente superficiales y hasta frívolas, por más que procedan de dogmas teológicos medievales.
La impertinencia de estos mensajes se queda corta frente al abierto agravio de la mentira histórica en torno a la evangelización de América, la cual, en su opinión, ‘en ningún momento supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña’. No viene a cuento desconocer ni minimizar el incuestionable componente católico de la cultura latinoamericana contemporánea, pero el negar que éste fue impuesto a sangre y fuego y que pasó por la destrucción de las culturas nativas es tan ofensivo como lo son los ensayos revisionistas según los cuales el exterminio de los judíos en la Alemania nazi nunca tuvo lugar.
Al dar la espalda a Latinoamérica, el antiguo perseguidor de los teólogos de la liberación da la espalda a su propia Iglesia en los países de la región. Para los curas y obispos brasileños, cuyos fieles han pasado de 89 a 64 por ciento de la población en un lapso de 27 años, no va a ser fácil asimilar la consigna papal de que ‘la Iglesia no hace proselitismo’, ni comprender la directiva de que la institución debe apostar su crecimiento a la ‘atracción de Cristo’ y a la ’sed de Dios’ que Benedicto XVI cree ver en los habitantes de América Latina.
A pesar de la despiadada persecución desatada en décadas anteriores por el propio Ratzinger contra la teología de la liberación y los religiosos que se han atrevido a ejercer la opción preferencial por los pobres, persisten en el catolicismo latinoamericano fuertes núcleos de una Iglesia popular y progresista, y es probable que se hagan escuchar, pese a todo, en la V Celam, inaugurada ayer. Puede darse por descontada, también, la reacción de las jerarquías eclesiásticas oscurantistas, integrantes de las oligarquías políticas y económicas y gratas al actual pontífice. En todo caso, en esta región del mundo se ha evidenciado que la Iglesia católica enfrenta una orfandad de dirección y guía.
Diario La Jornada (México)
Juana Mari 16 Mayo , 2007
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Nuestra hermana, Juana Marí, ha sido operada esta mañana y se encuentra muy bien. Todo ha salido según lo previsto.
Desde aquí le mandamos un abrazo y nos alegramos con su familia.
Seguiremos rezando por su rápida recuperación
¿Conciencia sin ciencia? Creyentes ante las elecciones 16 Mayo , 2007
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Publicado en Atrio por Juan Masiá, SJ.
Don Fernando Sebastián exhortó a sus feligreses el 27 del pasado abril a “votar en conciencia”. Dicho así, en términos generales, nadie podrá objetar. Totalmente de acuerdo en la primacía del “brindis por la conciencia”, que decía el cardenal Newman.
Para concretar los detalles, remitía el obispo de Pamplona a la declaración de la Conferencia episcopal española “Orientaciones morales sobre la situación actual de España”(23-XI.2006). A partir de ahí, cabe la discrepancia, sobre todo para quienes se preocupen por el complejo de víctima perseguida, que aqueja estos últimos años a una parte significativa de la Conferencia episcopal del estado español, así como por su postura de beligerancia antigubernamental y apoyo descarado a la estrategia crispadora de la oposición política de este país (El desencrispador que nos desencrispare buen desencrispador será). Coincidiremos, cien por cien, en suscribir la postura de los obispos cuando denuncien las ideologías de “ciencia sin conciencia”. Pero tendremos que discrepar cuando caigan en la estrechez de una “conciencia sin ciencia”. A santa Teresa le asustaban los confesores muy espirituales y fervorosos, pero de poco estudio. Con buena voluntad y buena fe podían decir sandeces. La santa castiza los prefería con un poco menos de celo, pero más al día, para no provocar malentendidos.
Tenían toda la razón los obispos cuando denunciaban las ideologías pseudocientíficas : el “oscurecimiento y debilitamiento de la conciencia moral” y la “obnubilación de la conciencia ante el rápido desarrollo de los recursos de la ciencia y de la técnica” (declaración citada, n. 19). Al hablar así defendían una “ciencia con conciencia”, como tan a menudo repitió Juan Pablo II.
Pero se equivocaban cuando, en el mismo contexto, aludían indirectamente al proyecto de legislación biomédica como si fuese “producción de seres humanos como materia de investigación” o cuando criticaban el programa de la nueva asignatura de ética de la ciudadanía (declaración citada, n.18). Al hablar así estaban cayendo en el extremo opuesto: “conciencia sin ciencia”.
Éste es uno de los mayores problemas de los dirigentes de la iglesia española en el momento actual: hace falta que la conciencia vaya acompañada de ciencia, es decir, de experiencia y conocimiento de la actualidad; de la actualidad de la vida cotidiana y de la actualidad científica. Ojalá el laicado creyente, con su experiencia de la vida, y el laicado profesional, con conocimiento de la ciencia, se atreva a decir sin miedo a sus pastores: ¡Basta ya! Y dicho así, a continuación, votar en conciencia como recomiendan sus obispos (aunque su voto no coincida con el de los obispos).
Consejos de la conferencia episcopal…a la COPE 14 Mayo , 2007
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Publicado en la revista 21rs.
Decimos “escuchar”, que no es lo mismo que “oír”. Hay que escuchar la radio. Hay que escuchar una radio que cada vez se plantee nuevos géneros con unas mayores exigenciasde preparación técnica y planificación económica.
De la radio de transistores hemos pasado ya al RDS y a la radio digital. Esto nos abre el abanico no solamente de ofertas sino de posibilidades de oír, mejor dicho, de escuchar lo que queremos y en el momento que queremos. Los periodistas deben persuadirse de que no hay noticias donde no haya un hecho comprobable. Por su parte, el oyente tiene el derecho a ser correctamente informado, una prioridad que debe existir sobre el deseo de una u otra emisora a ser la primera en dar una información.
Hechas estas consideraciones y aparte de tener el aparato de radio que a cada uno le permita su economía, los diez consejos que daríamos son los siguientes:
1. Encontrar la hora adecuada. Cada oyente debe saber cuando puede estar mejor o peor informado. No todas las horas son las mismas para todos.
2. Buscar la sintonía amiga. Cada uno debe intentar “sintonizar” con la emisora que responda a sus inquietudes o preferencias políticas, económicas, religiosas, etc.
3. Diversificar la audiencia. Pero a pesar de lo dicho en el anterior apartado, es conveniente que se oigan varias emisoras para poder encontrar el punto medio de influencia y de credibilidad.
4. Discrepar a menudo. Conviene no asentir a todo lo que se dice por el medio radio. De ahí la necesidad de diversificar las preferencias y de discutir, aunque sea mentalmente, con lo que se está diciendo en las distintas emisoras.
5. Huir de los santones. Los tertulianos son los nuevos santones de las emisoras de radio, son los que hablan y saben de “todo” sin conocer “todo”. Pueden ayudar a completar la información, pero nunca a dirigir nuestra opinión personal.
6. Huir del sensacionalismo. Aquellas emisoras que hacen del sensacionalismo su primera premisa informativa, no son aconsejables para el oyente. Hay que buscar la información sin alharacas.
7. Huir del personalismo. Aquellos que hacen información muy personalizada transmiten sus propias sensaciones a los oyentes. Sensaciones que en la mayoría de los casos no responden a la realidad ni a las señas de identidad de la emisora escuchada.
8. Ser muy crítico. Tenemos que escuchar la radio con criterios propios y, por tanto, no tener miedo a criticar a aquello o aquellos que nos parece que no están acertados en sus apreciaciones sobre informaciones y comentarios. Es conveniente hacérselo saber a la emisora a través de cartas o de llamadas telefónicas.
9. La información es lo primero. La noticia debe ser el catecismo de la emisora. Tenemos que aprender a distinguir noticias de opinión. Tenemos que saber seleccionar lo que es noticia. La noticia más relevante no puede ser el hecho de que sea un acontecimiento interesante o espectacular, sino su importancia o significado.
10. Escuchar, no oír. Retomamos el inicio del escrito. Tenemos que aprender escuchar la radio y no solamente a oír. Escuchar una transmisión de noticias y valorar que tengan siempre en cuenta las peculiaridades, posibilidades y limitaciones del medio radiofónico.
Rafael OrtegaPresidente de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E)
Monseñor Echarren acusa a los obispos de “afinidad” con la derecha 13 Mayo , 2007
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Le llaman el “último de Tarancón”. Algo que reconoce el propio monseñor Echarren, obispo emérito de Canarias. Aprovechando que este fin de semana se celebra el centenario del nacimiento de “su” cardenal, el prelado vasco hace gala de su condición de taranconiano y arremete contra sus compañeros, a los que acusa de “afinidad” con la derecha y de haber puesto en marcha una “estrategia de polarización con el Estado”, para que legisle “de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia”.
En un amplio informe que la revista Vida Nueva dedica al “cardenal del cambio”, el que fuera su obispo auxiliar, Ramón Echarren, alaba la figura de Tarancón como “un hombre de fe y de ideas claras”, que entendió que “el factor católico podía contribuir a una España reconciliada” y que, para eso, “buscó una Iglesia neutral desde el punto de vista político”.
Pero esos tiempos se acabaron hace mucho en la Iglesia española. “Obispos taranconianos vamos quedando muy pocos, casi ninguno en activo”, reconoce Echarren. Y de la “total independencia respecto a partidos, ideologías, grupos o tendencias” que mantuvo Tarancón se pasó a converger con la ultraderecha. “A diferencia de entonces, hoy sí se puede decir que se da una cierta afinidad entre el discurso de la mayoría de los actuales dirigentes de la Conferencia episcopal y la manera de pensar política e ideológica de la parte más conservadora y menos abierta de la derecha”.
Y añade Echarren: “Existen muchos cruzados católicos, aliados con algunos ateos devotos o no católicos neoliberales, contratados incluso por instituciones de la Iglesia”. Algo que no habría ocurrido “con el cardenal Tarancón entre nosotros”. Más aún, con él “algunos que llegaron o han llegado a arzobispo o cardenales se habrían quedado en el camino”.
Según el obispo Echarren, esta jerarquía, en vez de asumir los retos que plantea la secularización, “ha elaborado un discurso y una estrategia de polarización con el Estado, buscando que se legisle no de acuerdo con la búsqueda del bien común, sino de acuerdo con el Magisterio eclesiástico”.
El prelado reconoce que el Gobierno socialista “no tiene una política clara muy específica hacia el mundo cristiano y hacia la Iglesia y su actual ejecutiva ha dilapidado el trabajo de apertura a lo religioso que impulsaron tantos socialistas cristianos”. Entre los que cita a Ramón Jáuregui y a Raimon Obiols.
A su juicio, “el Gobierno se debe a todos los españoles, y no sólo a los católicos”, pero “lo que no podrá ni deberá hacer jamás es que, por atender las demandas de los no católicos o de los ateos o de los anticristianos margine a los católicos o los sitúe en inferioridad respecto a la ley”. Y si eso lo hace “desde un odio sectario a la Iglesia” estará cometiendo “un gravísimo pecado social y una gravísima injusticia” que “tarde o temprano pagará”.
Por eso, ante la actual situación de “crispación”, propone la receta del cardenal de la transición: diálogo, respeto y articulación en la diversidad. En pro de la reconciliación. Porque “entonces, como ahora, los que oficiaban (y ahora ofician) de ‘comunicadores’ y las instituciones que los apoyaban (y los apoyan) y legitiman, hicieron (y están haciendo) muchísimo daño a España”.
¿Está Dios en los genes? 13 Mayo , 2007
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Ángela Boto 11/05/2007
El auge de la ciencia, que ha hallado una explicación racional a casi todo lo que sucede, no ha desanimado al 98% de la población mundial, que dice creer en una fuerza superior. Ante esa evidencia, algunos científicos se han puesto a buscar a Dios dentro del ser humano.
En los pucheros, en los que sufren, en los laberintos virtuales de la Red? Omnipresente, se busca a Dios por todas partes. El florecimiento del pensamiento científico parecía esbozar el final de la fe, el desvanecimiento de la espiritualidad trascendente. Dios dejaría de ser la justificación de los hechos inexplicables de la naturaleza porque la ciencia encontraría las respuestas, las razones. Han pasado dos siglos y el 98% de la población mundial afirma creer en una fuerza superior; el 50% la denomina Dios. Ante la evidencia, parece que la ciencia no ha tenido más remedio que plegarse a la búsqueda. Se busca a Dios entre las moléculas. Algunos investigadores escudriñan en el entramado celular del complejo cerebro Sapiens sapiens y otros rastrean la elegante doble hélice del ADN. ¿En qué lugar de la bioquímica se encuentra el templo del Altísimo? ¿Por qué tenemos fe?
Andrew Newberg, investigador de la Universidad de Pensilvania cuyo último libro se titula Por qué creemos lo que creemos, asegura que nuestro cerebro “es esencialmente una máquina creyente porque no tiene otra opción”. Por su parte, Dean Hammer, genetista de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, afirma en El gen de Dios que “la espiritualidad es una de nuestras herencias básicas. Es, de hecho, un instinto. (?) Tenemos una predisposición genética para la creencia espiritual”. El fundamento de tal afirmación no sólo lo sitúa en sus investigaciones, sino en una encuesta realizada por la institución a la que pertenece. Más de un tercio de los participantes aseguraba haber tenido algún tipo de contacto con una poderosa fuerza espiritual. Conviene apuntar que al mismo tiempo que se ha constatado un aumento de la fe, han disminuido las prácticas religiosas, subrayando de nuevo que, aunque a menudo se identifican, no es lo mismo religión que espiritualidad.
El área de la ciencia que más pistas ha recabado sobre la posible morada de Dios es la neurología; de hecho, hace años que se habla de una subdisciplina cuyo nombre lo dice todo: neuroteología. Claro que la realidad depende de los ojos que la miren porque los resultados de los experimentos sirven a unos para demostrar la existencia de Dios, y a otros, para afirmar que son la constatación de que el Supremo es sólo un producto mental más. Los más prudentes dicen: “Estamos biológicamente determinados para encontrar sentido a nuestras vidas. Sin embargo, si Dios es una mera creación de nuestro cerebro o no, todavía no está probado científicamente”. Así contestaba Newberg por correo electrónico.
Newberg tiene experiencia en la exploración de lo divino en lo humano. Ha tomado numerosas imágenes de los cerebros de monjes de distintas confesiones y de otros voluntarios en estado de meditación u oración profunda. De este modo, ha visto que en los momentos álgidos se producen varios fenómenos neuronales simultáneamente. Aumenta la actividad en las áreas frontales encargadas de focalizar la atención, lo cual corresponde con la concentración propia de los estados de recogimiento profundo; también se observa una sobreactivación del sistema límbico, un grupo de estructuras asociadas a las emociones y a la memoria. Pero el hallazgo más sorprendente fue que al mismo tiempo se desactivan los lóbulos parietales, las regiones situadas aproximadamente debajo de la coronilla en los dos hemisferios. Se podría decir que esta área es la residencia del sentido del yo, es donde radica el concepto de individualidad. La reducción de la actividad durante la meditación o la oración tiene como consecuencia la disolución de las fronteras entre el yo y el entorno y conduce a la sensación de comunión con el universo, de pertenencia a la totalidad. Exactamente lo que describen los que alcanzan un estado profundo de trascendencia espiritual, de misticismo.
Uno de los pioneros de la búsqueda de Dios en el laberinto neuronal es Michael Persinger, neurocientífico de la Laurentian University (Canadá), que hace 20 años escribió un libro titulado La base neurofisiológica de la creencia en Dios. Persinger estaba interesado en descubrir por qué personas de distintas confesiones, culturas y estatus sociocultural podían experimentar estados de iluminación tan similares. Para ello comenzó a aplicar campos electromagnéticos débiles, pero muy precisos, al cerebro de quienes se prestasen. El objetivo era encontrar el área cerebral y la configuración electromagnética que permite a algunas personas experimentar la presencia de seres sobrenaturales. El 80% de las personas que se pusieron el famoso casco de Dios describieron cómo se habían encontrado con la divinidad. Aquellos que ya tenían experiencias previas aseguraron que las sensaciones generadas por el casco eran las mismas que las espontáneas. El propio Persinger, no siendo creyente, experimentó un contacto con Dios mientras aplicaba los campos magnéticos a otro. Para este neurocientífico, la morada de Dios se encuentra en los lóbulos temporales, las regiones del cerebro situadas sobre las orejas. Las conclusiones de Persinger estuvieron en entredicho cuando un grupo de investigación sueco no pudo reproducir sus resultados. La polémica se cerró sin un acuerdo claro.
Los más evolucionistas se preguntarán qué interés evolutivo puede tener para el ser humano la capacidad para tener experiencias místicas. “El cerebro nos da dos funciones básicas: automantenimiento y autotrascendencia. Nos ayuda a adaptarnos y cambiar a lo largo de la vida. La religión y la espiritualidad también nos proporcionan estas funciones básicas, así que ofrecen beneficios sustanciales al individuo”, dice Newberg. Dean Hammer comparte su opinión: “Sostengo que uno de los papeles más importantes de los genes de Dios en la selección natural es proporcionar a los humanos un innato sentido del optimismo”. Y el optimismo, opina, “mejora la salud humana y prolonga la vida”. De hecho, la mayoría de las personas que han vivido una experiencia mística dicen que su vida mejoró y su percepción del mundo cambió. Según Hammer, ese efecto se debe a que esas personas están obligadas a plantearse “la cuestión más importante de la vida: la consciencia. (?) Sin ella no sabríamos quiénes somos ni adónde vamos. Sin embargo, nunca pensamos en ella”. Cabe añadir aquí los estudios que indican que la meditación y las creencias religiosas tienen un impacto positivo en la salud y en la longevidad.
Los trabajos de Hammer para buscar los genes de Dios parten de estudios con gemelos. Éstos indican que los gemelos coinciden en sus creencias espirituales más que los hermanos no gemelos. Tras rastrear fragmentos de ADN, el investigador identificó un gen conocido como VMAT2. Como todos, presenta unas cuantas variantes que se diferencian entre sí por algunas de las letras que lo componen. Hammer postula que las personas que tienen en su genoma una de ellas tienen mayor tendencia espiritual, más disposición a lo que describe como autotrascendencia. Curiosamente, el supuesto gen de Dios nos remite de nuevo al cerebro porque el VMAT2 controla el uso de un grupo de neurotransmisores muy interesantes. Entre ellos, la dopamina y la serotonina, dos moléculas asociadas con el placer y la felicidad y también con sus reversos: la adicción y la depresión.
Hammer no es el único experto que relaciona la doble hélice con la divinidad. Un científico del prestigio de Francis Collins, responsable del consorcio público que secuenció el genoma humano, afirma que estudiando el código genético ha encontrado a Dios porque una complejidad semejante sólo puede ser obra de un Creador. Eso sí, aclara que no cuestiona la evidencia de la evolución, pero en su opinión la teoría de Darwin no está reñida con la existencia de una inteligencia superior. Gregg Braden, un ingeniero que ha trabajado en el desarrollo aeroespacial e Internet, es otro buscador de lo divino que ha unido elegantemente ciencia y tradiciones espirituales y que también ha encontrado la huella del Creador en la doble hélice. En El código de Dios expone sus investigaciones sobre la Cábala, la lengua hebrea y su paralelismo con los elementos químicos que componen el código genético. Braden propone que el nombre de Dios está escrito en el ADN de cada una de nuestras células, Dios está en nuestro interior.
Buena parte de la comunidad científica no quiere ni oír hablar de Dios; unos, porque consideran que son campos radicalmente diferentes, y otros, porque los consideran incompatibles. Entre los últimos se encuentra el ferviente ateo y apasionado discípulo de Darwin Richard Dawkins. Este biólogo británico despliega su armamento para fulminar a Dios y defender la teoría de evolución, que, según él, explica la vida ?su último libro se titula El espejismo de Dios?. Dawkins habla sobre todo de religión, no de espiritualidad, y la considera una amenaza para la ciencia y para los espíritus racionales. Hammer, que lo menciona en varios capítulos de su libro, escribe que “irónicamente, al final ha resultado que Dawkins cree en una religión ?la ciencia? que sigue más por fe que por lógica”. Por su lado, Newberg afirma que, “puesto que siempre estaremos atrapados en nuestro cerebro, todos nosotros, desde el más devoto hasta el ateo más recalcitrante, tenemos creencias. Simplemente son diferentes”.
Y en el repaso de la búsqueda científica de la divinidad, es obligado mencionar la física. Michael Faraday, el descubridor de la inducción electromagnética, decía que “toda la materia se mantiene en su lugar gracias a una fuerza. Tenemos que asumir que detrás de esa fuerza existe una mente consciente e inteligente”. Casi dos siglos después, la física persigue la llamada partícula de Dios, es decir, el bosón de Higgs. El apodo viene de que esta escurridiza partícula parece haber existido sólo durante una decena de segundos después del Big Bang, pero en su corta existencia podría haber originado toda la materia. A pesar de que los físicos la buscan desde los años sesenta, aún no ha sido detectada. Dios se hace de rogar.
Algunos metafísicos proponen que Dios ha caído del cielo y que se está despertando en cada individuo para crearse a sí mismo a través de su propia criatura. De modo que tal vez haya que buscar a Dios en las acciones.
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la jerarquía intenta ocupar el espacio público 12 Mayo , 2007
Posted by felipe in general.add a comment
Los miembros del Grup de Rectors del Dissabte, que nos reunimos para revisar y potenciar la tarea evangelizadora que realizamos en ambientes populares, obreros y estudiantiles, con una perspectiva de inculturación en nuestro pueblo valenciano, hemos reflexionado desde la fe en Cristo Resucitado sobre las elecciones municipales y autonómicas que el 27 de mayo vamos a celebrar.
Como bien señala el Concilio Vaticano II, la fe, lejos de llevarnos a una evasión de las cuestiones temporales o terrenas, nos empuja a comprometernos más profundamente en su transformación a fin de hacerlas más humanas, justas y solidarias, siempre al servicio de todo el ser humano y de todos los seres humanos (Cfr. GS nº 43). Por eso la fe siempre conlleva una denuncia de lo injusto e inhumano y una afirmación de aquello que favorece la construcción de una sociedad más democrática, libre y participativa. Si no es así, no es verdaderamente fe cristiana.
Para iluminar, pues, el compromiso cristiano ante las próximas elecciones, hemos examinado la realidad social y política que vivimos, con el fin de ofrecer unos criterios generales de discernimiento:
1.- Por una sociedad de diálogo, colaboración y participación de todos El deterioro de la acción política mediante la descalificación, el insulto personal, la mentira y el encubrimiento, están conduciendo a la crispación de la convivencia ciudadana y al desprestigio de la tarea política.
Conscientes de que la forma más humana y civilizada de resolver los problemas y conflictos es recurrir al diálogo y la negociación, APOYAMOS las propuestas que sometan la acción política a los criterios éticos de la paz, el diálogo, la libertad y la justicia. Es necesario estable-cer mecanismos de diálogo y colaboración entre gobierno y oposición, y entre éstos y la sociedad civil.
2.- Por una sociedad plurinacional y con solidaridad entre sus pueblos Algunos grupos utilizan los sentimientos identitarios de los pueblos y Comunidades Autónomas, para crear un clima de hostigamiento y enfrentamiento interesado entre los ciudadanos y ciudadanas del Estado Español.
Sabedores de la riqueza que constituyen las diversas identidades culturales y lingüísticas de nuestros pueblos, APOYAMOS las propuestas que favorezcan un auténtico respeto a las identidades nacionales y a los deseos democráticos de su ciudadanía, y una real solidaridad entre las diversas Autonomías.
3.- Por una sociedad acogedora con los inmigrantes y defensora de sus derechos. Nuestro bienestar es a costa de los países del sur, cuya situación sin salida obliga a sus gentes a inmigrar. Hiere nuestra conciencia humana y cristiana el trato vejatorio que se da a las personas inmigrantes, reducidas a la dimensión laboral y sometidas a la discriminación institucional y la negación de sus derechos básicos.
APOYAMOS, pues, las propuestas que tiendan a crear en los pueblos del sur condiciones que eviten la emigración forzosa, así como las encaminadas a humanizar la situación de las personas inmigrantes en nuestro país, reconocer sus derechos civiles, políticos y sociales, y fomentar activamente la convivencia.
4.- Por una sociedad respetuosa del territorio y con proyectos sostenibles
Es una hecho alarmante el abuso especulativo y la explotación de la tierra, convertida en simple yacimiento de beneficios económicos. La destrucción de los espacios colectivos y la degradación de los recursos naturales por intereses particulares y de las grandes empresas, hipoteca gravemente el futuro de nuestro territorio.
Por ello, APOYAMOS las propuestas que, para evitar toda especulación, garanticen el carácter primario de la tierra como bien público, el control ciudadano de su uso, desde criterios ecológicos y proyectos sostenibles, y el respeto a los derechos de las generaciones futuras.
5.- Por una sociedad que priorice los servicios públicos y atienda a los barrios más necesitados
Constantemente se nos embelesa con boatos y obras faraónicas que suponen cantidades in-gentes de dinero público, mientras en los barrios populares aumenta el deterioro de las infraestructuras relacionadas con los servicios sociales, sanitarios, educativos, culturales y habitacionales.
Conscientes de que los servicios públicos benefician a la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, APOYAMOS los programas que privilegien en los presupuestos públicos el servicio a los más desfavorecidos y a los barrios populares, y que orienten la acción de gobierno al fortalecimiento de los servicios públicos.
6.- Por una sociedad respetuosa con la verdad y el pluralismo
Es evidente el bajo nivel ético del sistema radiotelevisivo de la Comunidad Valenciana y la enfermedad crónica de “Canal 9”, regido fundamentalmente por criterios comerciales e índices de audiencia, con una marcada orientación partidista que excluye otras realidades sociales y políticas.
Sabedores de la influencia que los medios audiovisuales ejercen en la ciudadanía, APOYAMOS las medidas que garanticen en ellos, de manera concreta, la libertad de expresión, la presencia de la diversidad política y social, la regulación mediante códigos éticos y la promoción de la cultura, el civismo, el buen gusto y la participación ciudadana.
7.- Por una sociedad solidaria y comprometida en la cooperación internacional
El deterioro de la solidaridad internacional y la potenciación del egoísmo individualista, se ven alimentados por la falta de políticas solidarias y de cooperación.
Por ello, APOYAMOS las propuestas que promuevan la cultura de la solidaridad, institucionalicen, en los municipios y autonomías, un mínimo del 0,7% para el desarrollo y la cooperación, y favorezcan medidas contra la pobreza y la discriminación a escala local e internacional.
8.- Por una sociedad aconfesional y respetuosa con la libertad religiosa y el pluralis-mo ético
Sufrimos continuamente una situación lamentable: muchas veces la Iglesia es utilizada, de manera partidista, para causas y con estilos antievangélicos; otras, la misma jerarquía eclesiástica intenta ocupar un espacio público sin tener en cuenta el principio constitucional de la no confesionalidad.
Por eso, APOYAMOS las propuestas que respeten las diversas confesiones y garanticen la libertad religiosa, la no confesionalidad de las instituciones públicas y el reconocimiento del pluralismo ético en cuestiones tan vitales como la eutanasia, la ecología, la investigación biomédica, la homosexualidad, etc.
Dado que la política forma parte de nuestra vida de ciudadanos y ciudadanas, y que la calidad de vida depende en gran medida de la política que se lleva a la práctica en nuestros municipios y Comunidades Autónomas, hacemos un llamamiento a la responsabilidad de todas las perso-nas y a su implicación activa en este proceso electoral.